Un sueño cumplido

La SD Logroñés consigue un sufrido ascenso, pese a perder ante la Peña Sport por un claro 3-0 Una mala segunda mitad a punto estuvo de costarle cara a los de Agustín Abadía, que hicieron valer el 4-0 de la ida

IÑAKI GARCÍALOGROÑO.
Alegría desbordada entre los jugadores y algunos aficionados de la SD Logroñés sobre el césped de San Francisco. ::                         DÍAZ URIEL/
Alegría desbordada entre los jugadores y algunos aficionados de la SD Logroñés sobre el césped de San Francisco. :: DÍAZ URIEL

Costó más de lo esperado. Mucho más. Pero la Sociedad Deportiva Logroñés ya lo puede gritar. Jugará en Segunda División B la próxima temporada. Y eso que los blanquirrojos cayeron ayer en Tafalla ante la Peña Sport por un contundente 3-0. Menos mal que en Las Gaunas habían conseguido un 4-0 que les aúpa de categoría.

Ya avisaban los jugadores de Agustín Abadía durante la semana que no estaba todo hecho. Que no se podía dar el ascenso como seguro sin jugar la vuelta. Qué razón tenían. La Peña Sport a punto estuvo de conseguir el milagro. Por fortuna para los riojanos, los navarros se quedaron a un gol de enviar la eliminatoria a la prórroga. Algo que, antes de empezar, resultaba impensable.

Y eso que la Sociedad Deportiva Logroñés aguantó muy bien el empuje inicial navarro. Es más, los primeros cuarenta y cinco minutos resultaron igualados y con ocasiones para ambos equipos. La SDL, incluso, mereció irse al descanso con algún gol en su haber.

Abadía repitió el mismo once que en el encuentro de ida. Y las intenciones también eran las mismas: presionar la salida de balón de los rivales para tratar de salir con celeridad al ataque. Una labor en la que Miguel estuvo inmenso. Así, Pitu gozó de la primera oportunidad clara, pero Ander se lució con una gran parada.

La Peña Sport, por su parte, lejos de tener prisa por la contundencia del resultado de la ida, fue fiel a su juego de toque. Con esa filosofía por bandera, Galán pudo adelantar a los suyos con un tiro que se marchó fuera. Fue la primera que tuvo. Falló, pero la segunda la aprovechó. El ex del Alfaro transformó un penalti por mano de Yécora.

La SDL respondió bien a ese primer golpe. De hecho, desde entonces y hasta el descanso, los blanquirrojos aglutinaron sus mejores oportunidades para empatar. Para su desgracia, ni Miguel, ni Gerardo acertaron en su objetivo de batir a Ander. Tampoco lo logró Olavarrieta, en una ocasión clarísima en el último instante de la primera mitad. El riojano mandó el balón fuera. El gol se cantaba en la grada, donde alrededor de 600 aficionados logroñeses animaron a su equipo sin cesar. Un gran apoyo para los blanquirrojos.

Llega el sufrimiento

El 1-0 de la primera parte no era un buen resultado para los logroñeses, pero tampoco resultaba demasiado preocupante, dado que las sensaciones dejadas por el equipo en la primera mitad no habían sido negativas. Sin embargo, en la segunda parte todo cambió.

La SDL no especuló con el marcador y salió a presionar a sus rivales también tras el descanso, pero se encontró con una gran respuesta por parte de la Peña Sport. El conjunto navarro, que ya había tenido buena parte de la posesión del balón en la primera mitad, monopolizó el fútbol en San Francisco y, poco a poco, fue metiendo a los de Abadía en su terreno de juego.

Así fue hasta que, en un balón a la espalda de la defensa (uno de esos que tanto daño les ha hecho a los logroñeses durante la temporada), Uriz encaró a Pisón y le superó con un gran remate. Ese tanto incrementaba la incertidumbre, pero la ventaja todavía era importante. Había que estar tranquilo.

Pero esa calma se acabó muy pronto. Cuando todavía restaban 16 minutos para el minuto 90, Borja cabeceó a la red un centro de Galán, acercando así muchísimo a la Peña Sport al milagro de la remontada. Y a la SDL, al abismo del adiós a un sueño. Los nervios aparecieron, los navarros apretaron y los blanquirrojos se defendieron como pudieron. Los nervios se convirtieron en temor cuando Galán remató fuera desde el área pequeña la ocasión más clara local.

Los minutos finales se hicieron eternos (seis de añadido) y el pitido final parecía no llegar. Finalmente, sonó y la SDL pudo celebrar el éxito como se merecía. El sueño ya es toda una realidad. A Segunda B.

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