Redes sociales con 'marca España'

Tras el frenesí de las plataformas de perfil personal, las nuevas páginas no solo buscan conectar personas Los 'facebooks' nacionales exploran el aprendizaje y el comercio digital

MARÍA DUROMADRID.
Cristóbal Fernández, director de comunicación de la red social española Tuenti. ::
                         R. C./
Cristóbal Fernández, director de comunicación de la red social española Tuenti. :: R. C.

No solo de Facebook y Twitter vive el hombre, cuando hay más de 940 millones de personas en el mundo que confiesan pertenecer al menos a una red social. Esto supone que el 72% de los usuarios de Internet se comunica, relaciona y accede a la información a través de plataformas digitales. Y es que en los últimos tres años el número de redes sociales ha experimentado un crecimiento vertiginoso, especialmente en España -según un estudio del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información del 2011-, donde las propuestas van más allá de conectar personas.

Tras el frenesí que han vivido (y viven (las redes sociales de perfil personal, como la española Tuenti -que se codea con las todopoderosas mediáticas-, en los últimos tiempos las plataformas digitales han virado hacia otros caminos. Una vuelta de tuerca, en la que las propuestas 'made in Spain' apuestan por abrir nuevos horizontes.

Bernhard Niesner, de Viena, y Adrián Hilti, de Lichtenstein, se conocieron en España, en el Instituto de Empresa. Durante ese tiempo como estudiantes sufrieron en primera persona lo «difícil, caro y aburrido que era estudiar un idioma», recuerda Niesner. De aquella experiencia sacaron un sueño que en el 2008 convirtieron en realidad: Busuu, una red social para aprender idiomas. Con 150 unidades didácticas disponibles se pueden estudiar hasta 12 lenguas (español, francés, alemán, italiano, japonés, inglés, portugués, ruso, polaco, turco, árabe y chino), además de que «cada usuario ejerce de tutor de su lengua nativa», señala el cofundador.

Actualmente, Busuu cuenta con 15 millones de usuarios, aunque sus creadores esperan que para el 2015 su comunidad idiomática alcance los 150. «El sector educativo está en auge, porque hay una gran necesidad de formarse más para mejorar su posicionamiento en el mercado laboral», razona Niesner.

En el ámbito del aprendizaje también se mueve GNOSS. Su fundador, Ricardo Alonso Maturana, trabajó durante siete años en este proyecto que finalmente vio la luz en el 2010. Este filósofo bilbaíno, junto a un grupo de 16 personas, puso en marcha desde Logroño lo que él denomina «una red de conocimiento, un lugar 'higiénico' en Internet donde los usuarios conectan sus intereses y su inteligencia». A día de hoy ya son 21.000 los usuarios (personas, empresas y organizaciones) que se relacionan, trabajan y forman a través de esta plataforma.

El mejor ejemplo para entender cómo funciona GNOSS es Didactalia. «Una comunidad en la que sus usuarios, fundamentalmente profesores, seleccionan y comparten los mejores recursos educativos que localizan en la Red», explica Maturana. Para esta y las otras 2.000 comunidades con las que cuenta la plataforma se aplica una tecnología innovadora. «Estamos contribuyendo a la construcción de la web semántica en España, más inteligente y eficaz en la localización y reutilización de contenidos, en un momento en el que hay una saturación de información», subraya Maturana.

Muy activos

España ocupa el tercer puesto en el ránking mundial de usuarios activos en redes sociales. Casi un tercio (el 29%) de los internautas reconoce que se conecta todos o casi todos los días a su perfil, con una media de 5,7 horas al día, según recoge un estudio de ComScore del 2011. «¿Por qué no recibimos una compensación por el tiempo que pasamos en las redes sociales?», se preguntó Andrés Sánchez Lozano, fundador de TUYYOU. Se trata de la primera red social en la que el usuario gana dinero.

«El usuario es el que genera el valor de la compañía, por tanto, pensamos que debe ser beneficiario de ello», explica Sánchez. ¿Cómo? Con comisiones por las compras que realice tanto el propio usuario como sus contactos en las empresas suscritas a TUYYOU. Además, subraya su creador, «lo más importante es que a largo plazo permite a los usuarios la posibilidad de adquirir derechos económicos sobre el valor de la compañía».

Así, se sitúa a medio camino entre la empresa y el usuario, aportando nuevos clientes a unos y beneficios a otros. Alrededor de 4.000 personas se han registrado en los cuatro primeros meses de vida de este servicio, que «integra red social, profesional y comercio electrónico», añade Sánchez.

Menos tiempo de vida tiene Tanto que Contar. Hace apenas un mes abrió sus 'puertas' esta especie de cápsula del tiempo, que 'entierra' en el ciberespacio las vivencias personales de sus usuarios. «Es una oportunidad única para que nuestra historia no se borre con nosotros», explica Armando González.

Más de un año de trabajo han invertido los responsables de esta iniciativa para sacar a la luz una idea original del escritor Xurxo Torres. «Nosotros valoramos la historia personal, el recuerdo, la anécdota, todo aquello que una persona guarda para sí y que ahora tiene la oportunidad de que le trascienda en el tiempo», señala González, quien además presume de dar un soplo de aire fresco al panorama de las plataformas digitales: «Supone un contraste radical si la comparamos con la inmediatez y -en algunos casos- la banalidad que mantiene vivas otras redes sociales».

Una propuesta diferente con una filosofía también diferente. «Aquí -Tanto que Contar-, se permite la privacidad, el usuario selecciona a los lectores a los que quiere contar su historia y cuándo quiere que se conozca», alega González.