Apoteosis riojana en Bilbao

Titín y Merino II ganan un épico título de Parejas en un fin de semana mágico para la pelota riojana

MIGUEL M. NAFARRATE MMNAFARRATE@DIARIOLARIOJA.COMBILBAO.
Manteo. Los aficionados riojanos elevan por los aires a David Merino ::                                                J. MARÍN Y J. HERREROS/
Manteo. Los aficionados riojanos elevan por los aires a David Merino :: J. MARÍN Y J. HERREROS

Apoteosis. Bilbao reventó de pasión. La Rioja vibró con sus paisanos Titín III y Merino II, flamantes campeones del Parejas 2012 para redondear un fin de semana mágico al que se sumó el sábado el título de Promoción logrado por Cecilio. Titín III y Merino II lograron la primera chapela para La Rioja de un Campeonato de Parejas de primera categoría.

Titín y Merino redondearon una actuación magistral haciendo que la conexión riojana funcionara a la perfección, cada uno aportando lo que tiene, que ayer fue mucho. Había que echarle mucho valor al asunto porque el día imponía y el escenario, también. Pronto se vio que el partido iba a tener dos puntos calientes. El duelo entre delanteros y el de zagueros. Adelante ganó Titín, a los puntos; atrás lo hizo Merino II, por KO.

El veterano de Tricio se impuso a todo, pero su primera victoria fue para sí mismo porque a los 43 años y tres meses largos, don Augusto Ibáñez acaba de instalar su nombre en el libro de los récords al convertirse en el pelotari con chapela con más edad.

Atrás tenía a un compañero como Merino II, convertido en un auténtico gladiador. Volvió a pasar apuros en los gemelos en el tramo final y el 15-21 se mantuvo por espacio de cinco minutos hasta que el zaguero de Villar de Torre salió de los vestuarios donde fue sometido a fisioterapia de urgencia. El público se mordía las uñas y permanecía quieto en sus asientos a la espera de que la puerta se abriera, como así fue en el último instante. Salió Merino II. Tras él, el médico Chema Urrutia con las mangas de la camisa remangadas. Había tenido que emplearse a fondo el galeno de Aspe. Salió el pelotari. La gente le aplaudió a rabiar. Esa musculatura de un chaval de 22 años está por cuajar y cuando el partido va largo, sufre.

Un fallo de Laskurain en el último pelotazo del partido fue la gota que colmó el vaso de la ilusión y la pasión. La cancha quedó invadida por chavales y paisanos de La Rioja, que dieron calor y color a un Bilbao que disfrutaba del paisanaje en el entorno del frontón Bizkaia.

Trabajo y más trabajo

El partido fue una oda al trabajo. Un monumento a la constancia y al tesón de dos parejas que tienen dos estilos diferentes de entender el juego. Quizá por eso mismo, por la dureza, es por lo que el partido y el triunfo tienen un sabor especial.

Enseguida se vio a David Merino muy bien plantado en la cancha, mandando y controlando los envíos de un martillo como es Aritz Laskurain. A un pelotazo bueno del guipuzcoano seguía otro mejor del zaguero de Villar de Torre, ayer convertido en un hombre grande para la pelota, en un zaguero inmenso, en un zorro metido en el traje de un pipiolo.

Su zurda es un homenaje al buen gusto y a la eficacia y un martirio para el pelotari rival. Así, con este arma, otro depredador como Titín, puso a funcionar la maquinita de ganar tantos y, poquito a poquito, inició a moverse el contador hasta totalizar once dianas y se podía haber llegado a un marcador más radiante de no ser porque el de Tricio pegó tres chapas, más otra de Merino II.

Xala y Laskurain trataron de romper la buena dinámica de los riojanos. Xala no podía con Titín en los cuadros alegres y buscó la zaga. Cuando lo hizo hubo un grupo de silbantes que no quería que David sufriera.

Pero ¿y qué iba a hacer el galo si no podía con el de Tricio? Su estrategia era lícita. Que se lo digan a los gemelos de Merino II. No es menos cierto que si el bajón muscular de Merino II hubiera llegado en otro momento ahora, probablemente, serían otros los que legítimamente tendrían la chapela. A fin de cuentas, los pelotaris se aferran a los males de los rivales para conseguir una cascada de tantos.

Arranque óptimo

El arranque fue óptimo para los intereses de los riojanos con un 2-5 en el que ya habían quedado al descubierto todas las cartas y rubricado en este punto con un gran pelotazo a morir en la pared de Merino II.

Titín elevó un poco las cifras a un 4-6, momento en el que Titín volvía a lucirse con la paradita al choco. La practica con una solvencia atípica, buscando, de paso, el pique suelo-pared haciendo imposible la estirada de Xala.

Zubieta, botillero de la pareja colorada, trató de parar el juego, intentando insuflar veneno al galo, pero el partido pasaba de manos con escasas variables en las cifras.

El choque se rompió un poco con el 7-14. Otra vez Titín lucía de paradita, erraba Xala al elevar por encima de los límites en un tanto que llevaba de calle obligando a Titín a defenderse de volea una y otra vez. El pelotazo del galo fue salvaje, tanto, que el radar superior de la pared captó el exceso. Tonteó el luminoso una para ti otra para mí hasta el 10-18. Los aficionados riojanos se miraban entre sí. Ni uno ni dos. Multitud. Chicos, ¿empezamos a creer?

Xala multiplicó su actividad. Se instaló en el cuatro y medio. Cortaba, lanzaba la pelota lejos. Le abría a Titín, pero no podía. Xala jugó a impulsos, le faltó continuidad, la misma que catapultó a una pareja riojana que no pidió un tiempo muerto hasta que Merino entró por vez primera en el vestuario en el 10-17. Tuvo un preaviso. Quien conozca los síntomas de un tirón de esta naturaleza, sabe de qué se trata. Pónganlo ahora en escena y jugando un partido del máximo nivel.

A la búsqueda de Merino II

A Xala y Laskurain no les pasó por alto este suceso y trataron de buscar repetidamente al riojano. Pero allí estaba cuadrado el chaval de Villar de Torre, que hizo historia a sus 22 añitos. Xala había lucido en un gancho en el 12-18. Era su cuarta diana ganadora. Pobre bagaje. Claro que Laskurain tampoco era el hombre de hierro, pero sus 32 años también son de carne y hueso y los calambres no son excepción de Merino II.

El de Soraluce, un portento de raza y de ganas en su tercera final de un Parejas perdida, buscó las losas superiores y también pagó el exceso, cosa que no hizo David al conectar un zambombazo a continuación que Laskurain no llevó a frontis por un pelo.

El marcador se puso en un 13-21, pero Titín soplaba en la lumbre rival al mandar bajo el fleje y Laskurain terminar un tanto con Merino II derrumbado en la pared. Roto, descalabrado.

Fue el pasaje final, el de las buenas novelas, ese momento cumbre que te fastidian en la tele cuando te cortan con la 'publi' en el momento de leer un veredicto o cuando el tren acude a estamparse contra un vehículo en el que el protagonista aparece atado dentro.

Hudini salió del vestuario y lo hizo para aguantar lo que quedaba. ¿Cuánto? Un tanto. El último. Éste que relato, que no fue ningún prodigio, pero que a la afición riojana supo a gloria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos