«Pensar y expresar la belleza ya no se lleva»

El joven escritor riojano incluye una mirada crítica en su tercer poemario, 'Antes de recordarlo todo' Iván Mendoza Poeta

J. SAINZLOGROÑO.
Iván Mendoza. ::
                         J. HERREROS/
Iván Mendoza. :: J. HERREROS

«La fuerza del lenguaje nos va guiando en esta escalada de aconteceres, de vivencias que no pasan desapercibidas, donde la voz del poeta fluye como un sonido de lluvias y guitarras a través de los versos». El poeta es el riojano Iván Mendoza, que ayer presentó en Logroño el libro 'Antes de recordarlo todo' (Editorial Siníndice), prologado por Adrián Pérez. Se trata de una obra «valiente y madura donde tienen cabida las preocupaciones más acuciantes: la crisis económica y de valores, la política, los banqueros, los medios de comunicación, la educación y por supuesto el amor, el desamor, la edad, la familia». El autor de 'Todo llega' (2006) y 'El mundo detenido' (2009) ha crecido personal y literariamente y ya no se limita a abrir su corazón, también ofrece una mirada crítica.

-¿Cómo es 'Antes de recordarlo todo'?

-Incluye los poemas escritos entre junio del 2008 y junio del 2011, en los que el tema ya no es solo el amor, como en mi primer libro, sino que aporta también mi visión del mundo, con reflexiones críticas sobre la crisis, la religión...

-¿Cómo ha cambiado su forma de escribir?

-Yo creo que es un libro más redondo y maduro. Empecé a escribir con dieciocho años y ahora tengo treinta. La experiencia personal, las lecturas y las demás influencias van formando tu estilo, pero básicamente la inspiración sigue procediendo de la misma necesidad de expresar lo que llevas dentro, ya sea cuando estás enamorado o cuando te sientes en desacuerdo con esta vida.

-Antes sus influencias iban desde poetas clásicos hasta cantantes actuales. ¿Ha cambiado eso?

-No, han aumentado las referencias, pero sigo leyendo mucha poesía tradicional y escuchando mucha música, Sabina, Marea, Síncope...

-Esto último es normal en su generación. En cambio, leer poesía es menos habitual, ¿no? Y aún más escribirla...

-Claro, no estamos en el Siglo de Oro. La televisión ha acabado con las ganas de leer libros, porque ver una película es más cómodo. Pensar, reflexionar y tratar de expresar la belleza ya no se lleva.

-Supongo que en su caso, la mayor influencia habrá sido su madre [la poeta y pedagoga María José Marrodán].

-Eso se lleva en la sangre. Lo mamé desde pequeño y he crecido con ello. Sin mi madre no estaría donde estoy. Y también me dedico como ella y otros miembros de mi familia a la enseñanza.

-Otra de sus dedicaciones es el deporte, la escalada, el culturismo... Sorprende esa rara combinación en un poeta, ¿no le parece?

-A todo el mundo le llama la atención, sí, pero simplemente se trata de alimentarlo todo, el espíritu y el cuerpo, y de poner empeño en hacerlo lo mejor posible.

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