Expertos cifran en 100.000 las víctimas de la pederastia del clero en Estados Unidos

El congreso vaticano que está estudiando el escándalo admite un coste de 1.500 millones de euros en indemnizaciones

IÑIGO DOMÍNGUEZROMA.
El Vaticano.
                        :: AFP/
El Vaticano. :: AFP

El congreso sobre el escándalo de la pederastia en el clero organizado por el Vaticano en la universidad Gregoriana de Roma, una iniciativa sin precedentes que se está convirtiendo en un impactante 'mea culpa' mediático, ofreció ayer más datos abrumadores. El prefecto de Doctrina de la Fe, el cardenal William Joseph Levada, admitió el lunes que han recibido 4.000 denuncias internas desde que su dicasterio centralizó la gestión de estos casos en el 2001, y era la segunda vez que la Santa Sede daba números oficiales. Pero esa cifra quedó ayer totalmente ninguneada por la que desvelaron en su ponencia dos expertos estadounidenses. Michael Bemi, presidente del National Catholic Risk Retention Group, de Vermont, y Patricia Neal, directora del programa de protección de niños Virtus en Oklahoma, aseguraron que el número de víctimas, solamente en EEUU, se estima nada menos que en 100.000, según los cálculos de algunos observadores.

A ellas habría que sumar las de otros muchos países en los escándalos que han ido surgiendo. Según Bemi y Neal comprenden «varias naciones africanas, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Alemania, India, Irlanda, los Países Bajos, Filipinas y Suiza».

Ambos especialistas arrojaron otra cifra contundente y desconocida hasta ahora que da la idea de la amplitud del escándalo, la referente a los costes de indemnizaciones, gastos legales, asesoramientos, terapias, seguros,... «Probablemente sea razonable estimar que hasta el momento la Iglesia a nivel internacional ha tenido que pagar una cantidad muy por encima de los dos mil millones de dólares (1.450 millones de euros)», apuntaron. Además plantearon con crudeza el coste adicional de ese desembolso: «Tendríamos que hacernos preguntas como ¿cuántos hospitales, seminarios, escuelas, iglesias, centros de acogida para mujeres y niños maltratados, comedores, clínicas, podríamos haber construido con ese dinero».

La franqueza de los ponentes, frecuente en la Iglesia de EEUU pero más difícil de encontrar en Europa, también pasó por admitir varios falsos mitos manejados por la propia jerarquía católica para negar el problema. A saber: «Uno, la crisis es un problema de Estados Unidos. Dos, la crisis ha sido exagerada por los medios de comunicación ateos. Tres, la crisis ha sido instigada por abogados avariciosos cuyo único objetivo es hacerse ricos. Cuatro, la orientación homosexual es causa de que los hombres sean delincuentes sexuales». Todos ellos, argumentos esgrimidos en el Vaticano a lo largo de estos años.