Bajonazos entre las figuras del G-10

El G-10 plantea una batalla económica y legal por los derechos de imagen y se fractura en la negociación de la primera feria televisada Ponce, Manzanares, Talavante, Fandi y El Cid traicionan a Morante, El Juli y Perera en Valencia

PABLO GARCÍA MANCHALOGROÑO.
José María Manzanares, bajo el paraguas de la empresa 'Matilla', sí estará en Valencia; El Juli, Morante y Perera, no. ::
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José María Manzanares, bajo el paraguas de la empresa 'Matilla', sí estará en Valencia; El Juli, Morante y Perera, no. :: L.R.

El jueves a última hora se supo la definitiva composición de los carteles de la próxima feria de Fallas; una semana más tarde de lo pactado por la empresa con la Diputación de Valencia. El trabajo de los despachos de la feria de Sevilla sigue en el aire y las negociaciones con Madrid se atisban durísimas si al final se televisa por Canal Plus. En Valencia no estarán ni 'El Juli', ni Morante ni Perera ni Cayetano, es decir, los miembros del llamado G-10 que no están apoderados por las empresas contra las que se han levantado en esta especie de guerra de poder escondida tras el asunto de los derechos de imagen. Mientras José Tomás sigue en sus cuarteles de invierno sin desvelar apenas nada, Enrique Ponce, José María Manzanares, Alejandro Talavante y El Cid han traicionado en la primera ocasión que han tenido para hacerlo a los compañeros con los que se montaron en el caballo de los derechos de imagen y el traspaso de los toros a Cultura. El acuerdo entre los toreros rebeldes ha durado menos que un suspiro y Fernando Cepeda, apoderado de Miguel Ángel Perera, no ha tenido el más mínimo reparo en denunciar los hechos en Mundotoro: «Yo tenía un acuerdo verbal con Simón Casas para torear en Fallas y no lo ha respetado. La decisión de dejar fuera a los toreros del G-10 con apoderado independiente es cobarde, y Simón Casas ha demostrado ser el más cobarde al pagar esta situación sólo con los independientes». Y ha ido más allá: «Sé que el empresario de Castellón está recibiendo presiones para que no vayamos».

José María Manzanares, apoderado por Toño Matilla (empresario de varias plazas y socio de Simón Casas en Las Ventas junto al apoderado de Talavante, Manuel Martínez Erice), se destacó desde el principio como uno de los grandes referentes de la lucha por los derechos de imagen. Pues bien, en la primera feria televisada, el alicantino acepta las condiciones de la empresa y se mantiene en silencio ante la situación de sus compañeros de batalla, algunos de ellos tan importantes como El Juli o Morante, que se han visto fuera de las Fallas por mantener el acuerdo tomado en comandita.

Lo peor de esta situación es que nadie ha hablado con claridad de sus pretensiones, aunque en un comunicado dijeron que estarían dispuestos, incluso, a renunciar a sus derechos en un lote de grandes corridas si se emitían por TVE. El Ente, hasta el momento, no ha cogido el guante de los toreros. Da la sensación de algo muy hondo se ha tenido que quebrar entre ellos a las primeras de cambio. ¿Alguien es capaz de entender una estrategia tan estrafalaria? ¿Cómo es posible que diestros como los que están apoderados por los puntales del sistema se rebelen contra los despachos que dirigen sus intereses? A lo mejor, para que su postura tuviese la credibilidad que reclaman el primer paso debería haber sido romper los contratos con las grandes empresas y luchar todos desde la independencia. Pero se ha demostrado que ni Manzanares, ni Talavante ni El Cid, ni El Fandi y ni mucho menos Enrique Ponce (dos tardes en Valencia) estaban realmente convencidos de dar la batalla.