Una idea magnífica

PABLO GARCÍA MANCHAMIRA POR DÓNDE

Hace la friolera de veinte años la Calahorra taurina era una fiesta. Tres jovencitos aspiraban a lo máximo: querían ser toreros, no futbolistas, toreros... Hace veinte años, que es casi una vida, Pedro Carra, José Antonio Pérez Vitoria y 'El Víctor' se divertían en La Planilla sin sospechar que en el torero la gloria estaba restringida a una selecta minoría de elegidos. Cuando hablo de la gloria me refiero, eso sí, a los magníficos oropeles de los grandes coliseos, de las puertas del Príncipe de Sevilla o los triunfos sonados de Madrid, de Bilbao, de Nimes. Pedro, José Antonio y Víctor soñaban muy rápido con el consejo de Curro Lamana, una de esas personas de las que dicen que siempre tiene la palabra exacta en la boca. Soñaban rápido y querían correr. Yo tuve la suerte, eso sí, apenas era un periodista barbilampiño, de vivir muy de cerca aquellas magníficas temporadas llenas de ilusiones, de roces entre los tres y sus partidarios. Es más, me viene ahora a la memoria un tipo que era tan de Pedro Carra que mentarle un muletazo de cualquiera de los otros dos suponía casi un agravio en su vanidad de aficionado. La ciudad bullía con ellos, el coso se llenaba cuando competían y el día de la alternativa de Pedro Carra, no sólo se puso el cartel de no hay billetes, sino que daba gloria ver cómo se subía la gente por los tejados para no perder ni un lance de aquel acontecimiento. La cosa poco a poco se fue diluyendo y de la alegría inicial se pasó al final casi a la podredumbre. Un empresario taurino de la plaza de Calahorra me dijo esta frase: «Lo mejor que se puede hacer con los toreros locales es meterlos en una bolsa y tirarlos a un río». Me quedé de piedra porque el tipo en cuestión se reafirmaba en su aserto a cualquiera que quisiera comprar su mercancía y todavía campa por el mundo cometiendo desaguisados. A mí la idea de este festival 'vintage' me parece extraordinaria. Tras el buen sabor de boca de la pasada feria, la primera de la empresa Taurivisión, conviene seguir apostando por la recuperación de un coso al que el día tres de marzo iremos cargados de sueños y de memorias. Sería muy hermoso recuperar viejas rivalidades, incluso viejas rencillas, para comenzar con buen pie un año taurino que se aventura en La Rioja y en España cargado de tremendos desafíos.