El suicidio de la democracia

JORGE BENITO DANIEL

¿Es legítimo en democracia someter a disciplina de voto cualquier principio o asunto? ¿Incluso aquellos en los que se sustenta la propia democracia? En ese caso, ¿podría permitirse que la misma democracia fuese amenazada por decisiones tomadas democráticamente? Sabemos que en las recientes elecciones generales diversas formaciones políticas sin representación en comicios anteriores no pudieron presentarse a las elecciones debido a las restricciones que los grandes partidos acordaron en la nueva ley electoral. Sin embargo, Bildu/Amaiur, que nunca brillaron especialmente por un espíritu democrático, sino más bien todo lo contrario, pudieron presentarse por todo lo alto. Por otro lado, en nuestro país rige una ley de aborto, más propia de socialismos totalitarios como el comunismo y el nazismo, que en definitiva no fomenta más que la aniquilación de aquellos/as que han de participar del sistema democrático y que por tanto han de ser sustento del mismo, negándoles desde el principio el derecho a elegir. ¿Acaso no es eso minar las bases de la democracia? Recordemos cómo Hitler y sus asesinos nazis se las apañaron para subir al poder mediante la democracia a la que posteriormente destruyeron. En cuanto al negocio del aborto, no solo se fomenta el engaño a la mujer y la aniquilación de los más indefensos, sino además la provisión de unos suculentos beneficios y una especial inmunidad a este tipo de crimen organizado, del que nuestros políticos, gestores de nuestra democracia, son mayoritariamente cómplices. Con ello: ¿Es la democracia un sistema que nuestros políticos cuidan y protegen o es más bien un medio que tratan de explotar y someter a su servidumbre?

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