Bayer 'invade' Asprodema

Los trabajadores, que participan en una convención en Laguardia, remodelaron accesos, jardines y salas del centro de Asprodema en Varea Empleados de la farmacéutica y usuarios del centro comparten un día de trabajo

LUIS JAVIER RUIZ LJRUIZ@DIARIOLARIOJA.COMLOGROÑO.
Empleados de Bayer, en tareas de limpieza del jardín en el centro de Asprodema de Varea. ::                         ALFREDO IGLESIAS/
Empleados de Bayer, en tareas de limpieza del jardín en el centro de Asprodema de Varea. :: ALFREDO IGLESIAS

Hay firmas que, a la hora de diseñar jornadas de convivencia de sus empleados, apuestan por el 'paint ball', los quads o los karts. Pero no todas. Algunas se estrujan la cabeza y se preguntan: ¿Qué podemos hacer con casi un centenar de ejecutivos, comerciales y administrativos? La respuesta, para la farmacéutica Bayer, fue fácil: Asprodema. ¿Y qué pueden hacer más de 90 empleados de Bayer en el centro del barrio de Varea? Prácticamente de todo: jardinería, pintura o montar mobiliario urbano.

Con ese objetivo, pasadas las 12 horas de ayer, dos autobuses llegaron a las puertas del centro y de ellos desembarcó una 'brigada de obras' de 90 efectivos. Allí, con los brazos abiertos, les esperaban los usuarios del centro, su gerente y la presidenta de Asprodema. Aplausos mutuos a modo de bienvenida y como punto de partida de una intensa jornada.

Apenas media hora después, el centro de Asprodema se veía 'invadido' por decenas de improvisados profesionales ataviados con un mono blanco y dispuestos a superar su falta de conocimientos con su ración doble de voluntarismo.

Devolver lo recibido

Al frente de ese equipo humano estaba Martín Dos Ramos, director de la división de medicamentos sin receta de Bayer. «Nos iremos más cansados, pero llenos de satisfacción», bromeaba antes de explicar que es una forma de «devolver a la sociedad» lo que esta le ha dado confiando en sus productos.

En el centro de operaciones, junto a David y Jordi, responsables de Unit Elements Experiences for Life, la empresa organizadora, Javier Cavero, director general de Asprodema, no dejaba de sorprenderse. Frente a él, una veintena de 'operarios' lijaba la valla del recinto antes de devolverle su color original; a sus espaldas, otros tantos se preparaban para pintar el acceso al edificio principal; a su derecha los viejos marcos de madera de las ventanas estaban siendo lijados y barnizados, mientras que dos grupos adecentaban los jardines e instalaban dos máquinas para hacer ejercicio al aire libre.

«Se pusieron en contacto con nosotros, les dijimos cuáles eran nuestras necesidades y ellos vieron el centro y nos propusieron hacer una serie de trabajos en una jornada en la que interaccionan con personas con discapacidad», dijo Cavero.

Laura y Antonio, entre risas, reconocían que «no se parece en nada esto a nuestro día a día». Ella es administrativa en la central de Barcelona; él, vendedor. Ayer, ella fue pintora y él jardinero. «Es muy gratificante porque es algo que, quizá voluntariamente, nunca harías, pero es una gran manera de invertir tu tiempo en los demás». Poco a poco fue tomando color la valla, el jardín perdió malas hierbas y las máquinas de ejercicio quedaron instaladas... Pero la última sorpresa fue la de la sala social. Pintada, con muebles nuevos, sofás y un televisor de plasma. Todo, eso sí, a cargo de Bayer.