Suavizando el bipartidismo

Un estudio descubre las claves del voto en la comunidad

TERI SÁENZLOGROÑO.
Suavizando el bipartidismo

El 20-N no ha arrojado ninguna sorpresa en su resultado, y si la única duda era el grado de descalabro del PSOE las encuestas han atinado. Mientras que en España la brecha entre los principales partidos se agrandaba hasta los 16 puntos y 76 escaños, la nueva victoria del PP en La Rioja ha sido esta vez por 23 puntos de diferencia. Más allá de ese escenario general, el politólogo riojano e investigador en la Universidad Pompeu Fabra Pablo Simón Cosano ha elaborado un pormenorizado estudio en el que combina la evolución histórica del voto en la comunidad con el punto al que ha llegado en los últimos comicios generales. Entre las conclusiones de su análisis, Simón descubre que la evolución hacia el bipartidismo registrada en España se ha truncado el 20-N a la vez que en La Rioja este fenómeno empezó a romperse en el 2008. «Los límites de Ley Electoral para tener presencia en las instituciones deja sin representación a una media del 13% de los sufragios», recuerda. «En la medida que en el 2011 se ha revertido la tendencia del bipartidismo, los votantes han sido menos estratégicos y más expresivos, con lo que los sufragios sin representación han vuelto a niveles de 1993». Y añade: «Parece que estos comicios han afectado especialmente al PSOE; este apunte no está claro durante el resto del periodo, ya que hasta el año 2000, a medida que se reducía el voto a terceros partidos se ha elevado el margen en las victorias del PP».

No es la única conclusión que se extrae al poner la lupa sobre la evolución histórica de los sufragios. Por un lado, en La Rioja hay una participación electoral sistemáticamente superior al resto del país por una razón sociológica: tiende a ser superior en aquellos distritos en los que hay menos población dada la deseabilidad social del voto y la 'presión' del grupo para acudir a las urnas. Dado el inframunicipalismo de la comunidad autónoma, no es extraño que en muchas localidades se alcance el 100% y, por el contrario en Logroño, la tendencia se acompase más a la media.

Asimismo, el diferencial del PP sobre el PSOE es superior al conjunto nacional (en torno a ocho puntos de media). Por último, Simón sostiene que no hay evidencia para asegurar que la participación electoral favorece más al PSOE que el PP. Antes bien, los datos sugieren justo lo contrario: que los populares movilizan más a su electorado y perjudican a UPyD, que tiene una relación intensa y negativa con este ratio ya que en las localidades con más participación obtiene por norma peores resultados.