TIERRA MADRE

ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Con 'Gartxot, el bardo de Itzaltzu' estamos ante una digna película de animación, basada en una leyenda vasca inspirada, a su vez, en una obra de Arturo Campión, escrita en 1917 y ambientada en el siglo XII. Describe las peripecias de Gartxot, un juglar vasco desterrado por el abad de Roncesvalles, que desea convertir a su hijo Mikelot en monje para que cante en latín. Sin embargo, padre e hijo logran ir cantando de aldea en aldea en su lengua materna... Los realizadores Juanjo Elordi y Arisko Urmeneta (autores de 'La vuelta al mundo, ¡gratis!') se afanan por verter en imágenes tipos y situaciones de honda raíz euskaldun, en un esfuerzo creativo de indiscutible mérito, ribeteado por la banda sonora de Benito Lertxundi ('Zuberoa-askatasunaren semeei').

Por su parte, Mikel y Maika Etxekopert, Luxi Agergarai y otros artistas de fuste prestan sus voces a los protagonistas de la película, a través de la cual se muestra un paisaje y un paisanaje tan pintoresco como atractivo, sin que falte, como es de ley, el indispensable sentido del humor. También se incluyen algunas notas trágicas en este señero cuento para adultos, donde se hacen visibles comportamientos, costumbres, tradiciones e incluso ritos mágicos de singular prestancia, que aportan cultura antropológica a cuantos acudan a su llamada.

Tecnológicamente competente, animada por un colorido matizado, supeditado en todo momento a la índole del relato y con un modesto presupuesto (1,7 millones de euros), 'Gartxot, el bardo de Itzaltzu' no pretende equipararse a la estética propia de un Walt Disney, Lasseter o Pixar, sino retratar de la forma más sencilla y natural posible un mundo propio, al tiempo que se promociona un idioma ancestral, puesto que sus autores saben perfectamente que en toda lengua, un verdadero misterio, un viejo tesoro se encuentra. Así pues, bienvenido sea este filme de animación, destinado a los amantes de los cuentos populares, en el mejor y más noble sentido del término.