ENOLOGÍA E HISTORIA

MANUEL RUIZ HERNÁNDEZEL ANÁLISIS
ENOLOGÍA  E HISTORIA

EN los años ochenta, al principio, desarrollamos en San Asensio, con un grupo de amigos en la localidad, catas, debates y charlas sobre la calidad de sus vinos y su futuro.

Su clarete (rosado) goza desde muy antiguo de merecida fama, pero centramos la atención en la posible evolución hacia tintos. De un modo simplista habríamos considerado que esos claretes famosos eran la decantación histórica de la vocación de unos suelos, técnicas, etc., etc. Les ayudé a centrar el problema a través de historia política. Antes de 1833 esta Rioja Alta era administrativamente provincia de Burgos. Prácticamente la actual provincia más el partido de La Rioja con cabeza en Santo Domingo de la Calzada.

En Burgos, y hasta época reciente, gustaban los vinos rosados y para ello se abastecía de sus comarcas vitivinícolas. Una, al sur, Aranda y Roa, y otra al este, San Asensio en La Rioja. Todavía se mantiene vivo en Burgos el eco de los claretes de lo que era su Rioja. Modernamente la demanda mundial de vinos rosados no ha crecido, pero sí se han desarrollado mejores medios de transporte y gran demanda de tintos.

De este modo, aquellas zonas de rosado que abastecían el mercado de Burgos optaron por adaptarse a la nueva demanda y casi a la vez, ya en provincias diferentes, San Asensio evolucionó a tintos y Roa y Aranda, ya como Ribera de Duero, también a vinos tintos. El movimiento en Ribera de Duero fue impulsado por su administración y en San Asensio, en gran medida, fue un empuje autóctono, cuestión muy peculiar, a cargo de este grupo de vecinos entusiastas con las posibilidades de sus viñas. La alta calidad de los vinos tintos actuales de San Asensio tiene su base en el abundante suelo arcillo-calcáreo de que dispone.

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