El universo del Niño de Elche

PABLO GARCÍA-MANCHAFLAMENCO

Es difícil expresar lo que sentí el viernes en el Espacio Lagares gracias al cante y al llanto de Francisco Contreras, alias 'Niño de Elche' o 'the Elx kid', como no sin cierta sorna ha bautizado él mismo a su canal de Youtube. Y digo que es difícil de contarlo porque desde que se subió al escenario para cantar un increíble poema de Antonio de Benito sin más compañía que el crujido de la palma de su mano izquierda sobre su pecho, se abrió frente a mí el universo de un cantaor flamenco radicalmente diferente a cuantos han pasado por Logroño en los últimos años; no digo mejor ni peor, (a mí hubo momentos en los que me entusiasmó) pero completamente distinto por el concepto de su estilo y por la desnudez con la que canta; canta mecido con el viento del pueblo, con la sabiduría de quien conoce los cantes pero tiene ese punto de irreverencia iconoclasta que lejos de hacerle presuntuoso, anima a seguir escuchándolo, a desmelenarse un poco con él cuando se rompe por cantiñas o fandangos.

A un lado quiero dejar su mensaje político, porque lo que más me interesa de Francisco Contreras es la capacidad que tiene para asumir riesgos, desafíos que van mucho más allá de mentar a Juan Carlos de Borbón por un mirabrás morentiano y selvático con el que me estremeció. O mucho más allá de la solidaridad fraternal entre los pueblos del mundo que parece enarbolar. 'Niño de Elche' es un cantaor extraordinario que es capaz de dibujar en la que él denomina la Soleá del 27 un lamento tan profundo y tan dramáticamente intenso que hubo algún instante en el que consiguió hacer llorar mi alma por dentro y que me resbalaran las lágrimas por el esófago.

Me hubiera gustado seguir escuchándolo un buen rato más y que se hubiera ido un poco por malagueña o siguiriya, pero tiempo habrá para seguir la pista de esta rara avis del flamenco que hemos tenido la dicha de disfrutar en Logroño gracias a Knet y a la pericia de su programador, Íñigo Ruiz. Por cierto, merece la pena detenerse en la apuesta de esta empresa de las TIC's por el flamenco y por el arte: han sido tres grandes conciertos con sendos llenos en la sala. ¡Viva la iniciativa privada!