«Hay mujeres de derechas que en la calle me matarían con la mirada»

«Yo le hice la mejor entrevista a Aznar, hasta parecía un ser humano» María Antonia Iglesias Periodista

ARANTZA FURUNDARENA
Guerrera. «Lo único que me ablanda es la mirada de un perro». ::                             J OSÉ RAMÓN LADRA/
Guerrera. «Lo único que me ablanda es la mirada de un perro». :: J OSÉ RAMÓN LADRA

A esta gallega te la encuentras en mitad de una escalera y sabes perfectamente si sube o baja. María Antonia Iglesias (Orense, 1945) se monta cada sábado en 'La noria' aún a riesgo de que su vehemencia termine en infarto. Es felipista militante pero no zapaterista; católica de misa dominical, pero crítica con el Papa; hija de musicólogo, pero alérgica a la música «por culpa del solfeo». Y ella no se ve sectaria.

- ¿Mareada de tanta noria?

- No, pero en verano me di un descanso en Galicia. Allí paseo, leo, cocino, comparto el tiempo con mi hija y con el perrito.

- ¿Su hija tiene su carácter?

- Mucho. Discutimos con vehemencia, pero siempre amistosamente. Un debate es otra cosa. Te sacan para que te pelees. Yo ya estoy acostumbrada. Lo que no hago es apuntar cosas, porque luego no me entiendo la letra, como Rajoy.

- Ya tienen algo en común.

- Con Rajoy me llevo bien. En las distancias cortas es un tipo cordial. Pero como político es el gran estafador de este país.

- Veo que el infarto no la ha moderado.

- Cuanto más vieja, más pelleja. En lugar de moderarme, me contengo para no decir lo que pienso.

- ¿De Rubalcaba le gusta todo? ¿Hasta los andares?

- Por supuesto. Con Alfredo el PSOE vuelve al sentido común.

- ¿Sorprendida con la deriva pijo-marbellí de Felipe González?

- A mí, que soy muy antigua, pues a lo mejor sí me choca esa deriva aparentemente frívola. Pero a las personas hay que valorarlas por su trabajo. Y Felipe ha sido, para mí, el mejor presidente del Gobierno que hemos tenido.

- ¿Le ha regalado él una de sus joyas?

- Pues no. Y a lo mejor me la debe... No se me había ocurrido, pero creo que sí me gustaría que me regalara algo.

- Aunque sea un bonsai.

- Los que tenía en Moncloa se los dio al Jardín Botánico. Cuando iba a verle y pasábamos la tarde juntos... Supongo que él tenía interés en estar conmigo, pero no me miraba ni la punta de la nariz. Hablaba siempre mirando al bonsai.

- El famoso 'sin acritud' de Felipe no lo aplica en sus debates.

- Son debates espectáculo y dan mucha audiencia. Pero admito que tenemos el problema de pisarnos la palabra unos a otros. Isabel Durán y yo estamos en las antípodas.

- ¿Se tiran del moño en la pelu de Telecinco?

- Ah, no. Nos llevamos muy bien, sólo que a veces la mataría.

- Ha compartido plató con Aída Nízar y Carmen Lomana. ¿Eso no es friqui?

- Me resistí como gato panza arriba. Pero al final fue divertido. A Nízar le pregunté si quería ser millonaria o persona.

- ¿A qué noria no se subiría?

- No me sentaría más con Nacho Villa. Ni con Pedro Ruiz a menos que se deje preguntar y no use el registro de llamarme puta. Pero ni me intimidan ni me encogen.

- ¿Qué ablanda a María Antonia Iglesias?

- Lo único que me ablanda es la mirada de un perrito. Voy por la calle y a cada perro que veo le hago una caricia. Un día, despistada como soy, acaricié a uno que no me lamía. Y resultó ser un pitbull.

- La tachan de sectaria. ¿Se lo ve en el espejo?

- Pues no. Sectaria es una persona que carece de sentido crítico o autocrítico, y yo soy muy crítica.

- Más con unos que con otros.

- Es que con el PP hay que ser más crítico. Pero a Zapatero también le he dado hule por su inmadurez política. El estigma de sectaria me viene de haber estado al frente de los informativos de TVE en los años de plomo de Felipe González.

- ¿Mejor odio o indiferencia?

- No odio a nadie, pero conmigo tuvieron una fijación. Para el PP yo era 'La bruja Pirulí'. Aún así, cuando le pusieron la bomba a Aznar le hice, creo, la mejor entrevista que le han hecho en su vida. Hasta parecía un ser humano.

- ¿Se ha sentido discriminada por su físico?

- No. La extrema derecha a veces me insulta llamándome enana. Eso es porque no tienen argumentos. En la calle algunas mujeres, de derechas por supuesto, me dirigen unas miradas que, si las miradas matasen, yo estaría ya pajarito.