El pacto secreto

PABLO GARCÍA-MANCHAMIRA POR DÓNDE

Esta tarde actúa José María Manzanares en La Ribera, la única de las grandes figuras del toreo que ha tenido a bien pasarse por Logroño en estas fiestas de San Mateo. Sé de buena tinta que a José María Manzanares le ha costado un mundo venir a Logroño, un mundo, porque no lo quería hacer ni bien ni mal, y que los empresarios del coso, los hermanos Chopera, han tenido que remover Roma con Santiago para lograr convencer al torero de Alicante: infinitas llamadas a Matilla (su apoderado), al padre... Algo sucedió en la cabeza del diestro para que en plena feria de Santander le enviara un mensaje a Óscar Chopera para confirmarle que venía a Logroño. Luego se supo que Manzanares iba a donar sus honorarios a Asprodema, un acto de suprema generosidad que le honra y que le encumbra, sin duda, pero del que no sabemos las razones porque el matador se ha parapetado en su jefe de prensa para no ofrecer ni el más mínimo resquicio de lo que piensa ni de lo que siente. Él, que maneja la comunicación como ningún otro torero, ofrece la callada por respuesta. Determinadas fuentes que no puedo desvelar me cuentan de un pacto realizado entre las principales figuras (el propio Manzanares, El Juli y Morante, aunque este último mucho más a su aire) para no venir a Logroño; un pacto parecido al que se urdió con Pamplona, donde sólo El Juli apareció por San Fermín ante la incredulidad de algún otro de los que se habían sumado. De hecho, aquello no le gustó a Manzanares, que semanas después se desmarcó de lo de Logroño y aceptó venir a La Ribera donando todas sus retribuciones económicas. No recuerdo otra época del toreo donde tan pocos fueran capaces de hacer tanto daño a la mayoría. El sábado irán a Barcelona, ahora que está moribunda... ¿Dejarán morir también a Logroño?