Brieva reivindica la trashumancia

El pastor Jesús Garzón conducía el rebaño, de unas 900 ovejas, que previamente había llegado en tren a Burgos. De allí partió hacia las Siete Villas

PABLO JOSÉ PÉREZ
Brieva reivindica la trashumancia

La Fiesta de la Trashumancia de este año tenía un problema importante, el más importante. No había ganadero ni ganado, porque quien lo hacía hasta ahora, José Antonio Espiga, «ya ha quitado las ovejas, porque se jubiló», según comentaba Pedro Somalo, alcalde de la localidad.

Con ese panorama peligraban muchos intereses en el pueblo y había que encontrar de inmediato una alternativa para poder seguir la tradición. Entonces alguien recordó la imagen de Jesús Garzón atravesando la cañada madrileña y cuando se habló con él, que aceptó encantado, todos respiraron de alivio: él, porque tendrá este verano unos pastos magníficos en La Rioja, ya que se quedará una temporada para salir por la Venta de Piqueras de regreso a Extremadura, y todos los implicados en Brieva, que podían mantener un año más la fiesta y la tradición.

El rebaño, de unas 900 ovejas, llegó en tren a Burgos el pasado lunes y desde allí comenzó el recorrido hacia la zona de las Siete Villas por Barbadillos y Monterrubio para ir a parar a la zona de Canales y Mansilla, todo ello por las cañadas oficiales de las que se había facilitado información y mapas a Garzón.

En Canales de la Sierra se celebró la primera cena popular para celebrar el paso del ganado, en la que participaron vecinos de la comarca llegados para ver el espectáculo y, de la misma forma, en Viniegra de Abajo se celebró otra fiesta a cargo del Ayuntamiento.

Ayer, sábado, por la mañana, con la fresca, comenzó el traslado hacia Brieva, mientras que en esta localidad, a las cinco de la tarde, se abrían los puestos de la feria artesana, en la que están presentes socios de Altura con objetos y productos agroalimentarios de gran calidad pero elaborados con técnicas artesanales. Algunos de ellos trabajan las piezas a la vista del público, como el herrero, que hace las campanillas de las ovejas en un pequeño yunque.

Mientras eso sucedía en la plaza del Ayuntamiento, en una finca cercana se realizaba una exhibición de perros pastores y en el interior de la parroquia de San Miguel se mostraba una exposición de audiovisuales y el Museo del Esquileo abría sus puertas a las visitas, un museo realizado con las aportaciones de los vecinos y la financiación de la Comisión Europea, a través del Ceip, en el que puso su mano experta el antropólogo Luis Vicente Elías para organizar el recorrido interior y además elaboró buena parte de los textos que se muestran.

La visita es imprescindible para saber cómo se vivía antiguamente y además se cuenta con apoyo informático que facilita la comprensión de muchos elementos.

Con las sombras de la tarde hizo su entrada por las calles de la localidad el inmenso rebaño que conducía Jesús Garzón, ayudado por otros pastores, saliendo hacia un redil protegido para pasar la noche.

Los más pequeños, llegados de diferentes puntos de la geografía riojana y regiones vecinas, abrían los ojos atemorizados ante tanta oveja, mientras los mayores dejaban volar la imaginación a tiempos mozos y compartían esos recuerdos con la familia o amigos que les acompañaban. Previamente las calles se habían cerrado con unas cintas para dejar un paso ancho al ganado.

Una vez que pasó el rebaño, desde los soportales de la iglesia comenzaron a llegar los efluvios de las migas de pastor, cuyos ingredientes habían sido preparados previamente por los propios vecinos del pueblo y comenzaron a sonar los acordes de las primeras canciones del grupo de Valladolid Candeal, uno de los más prestigiosos grupos de música folk en el panorama nacional, con una veintena de álbumes a sus espaldas dedicados casi a temas monográficos: rondas, canciones de taberna, picaresca y otros.

Programa para hoy

Para hoy, domingo, se ha previsto un programa intensivo en el que no cabe el aburrimiento. A las once de la mañana se reabre la feria de los artesanos, que se completará con una muestra de juegos tradicionales pensados para los más pequeños, pero a los que los mayores no se resistirán por los recuerdos que tienen para ellos.

A continuación, en las afueras de la localidad habrá una muestra de ganado autóctono de Brieva y una nueva demostración de cómo trabajan los perros pastores. En el interior del pueblo, en el Museo del Esquileo, se ha previsto una charla sobre las rutas de la lana y en la iglesia de San Miguel seguirá la proyección de audiovisuales sobre la trashumancia.

A las doce y media, Jesús Garzón y los pastores volverán a atravesar el pueblo con las 900 ovejas, como se hacía antaño, para dejarlas ya descansar y comenzar su veraneo de pastos en La Rioja, aunque algunas ovejas se quedarán rezagadas para 'sufrir' el esquileo y que los interesados puedan ver cómo se hace.

Otros años el esquileo ocupaba buena parte de la tarde del sábado y era un verdadero espectáculo ver la maestría de esas personas trabajando como si la oveja no pesara nada y realizando el trabajo casi contando en segundos por animal.

Los últimos retazos de la fiesta vendrán de la mano de la música tradicional, que volverá otra vez al escenario situado en la plaza del Ayuntamiento, una verdadera delicia para disfrutar de la visita a los artesanos mientras trabajan, escuchando las músicas que nacieron en estos pueblos y haciendo un poco 'de boca' antes de degustar una caldereta serrana, con la que se cierra la fiesta.

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