EGOPOP CRISTIANO

JOSU EGUREN

Miss Tacuarembó' es la primera pieza en formato de largometraje del videoartista uruguayo Martín Sastre, un creyente bañado en la pila bautismal de Hello Kitty y Parchís con agua traída desde el paseo de la fama de Hollywood. Fanático de la cultura pop setentera, tuneada con recuerdos de telenovelas venezolanas, adapta en su debut una (ir)reverente novela de Daniel Umpi en la que se enfrenta el catolicismo conservador con la idea de Dios que defiende una niña afecta a Madonna. Vence el Reino de Cristo catódico, representado por un Mesías capaz de seguir el ritmo de las coreografías de 'Flashdance' y bailar pegado bajo el brillo de una glitterball discotequera. 'Miss Tacuarembó' es una comedia musical en la que el director engrana piezas de su memoria temprana, los años setenta, para reinventar las fantasías de una pareja de niños, Natalia y Carlos, que sueñan con crecer y escapar de un remoto pueblo uruguayo. Veinte años después han fracasado: trabajan a media jornada en un parque temático, 'Cristo Park', y agotan las últimas esperanzas de éxito de Natalia peregrinando por los castings de los reality shows donde la gente entrega su alma al diablo por un minuto de fama.

Destaca la forma, que es fondo, de este particular Billboard del santoral católico en el que Martín Sastre acierta al imitar la dramaturgia exagerada y el raccord de los culebrones ('Cristal'), aunque tal vez le falta afinar con unos saltos temporales. La estrategia de Sastre es arriesgada porque se juega en el mismo palmo de terreno con el homenaje hiperbólico y la parodia. Sastre junta tanto las líneas que es fácil confundir su extraña forma de amar a Dios con la irreverencia, pero se advierte que en el fondo es un creyente de pies a cabeza que ha tenido el valor de enfebrecer la literatura de José María Sánchez Silva con un delirante cocktail de egopop cristiano en el que se mezcla 'Sonrisas y Lágrimas' con 'Like a Prayer'.

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