Los poetas llenaron la bodega de versos

Ignacio Elgueró, Cecilia Quílez y Jesús Hilario Tundidor ofrecieron un recital poético en la Sala Octogonal de Barricas Dinastía Vivanco finalizó ayer la II Jornada Nacional de Poesía y Vino

DIEGO MARÍN A.BRIONES.
La bodega Dinastía Vivanco clausuró ayer la II Jornada Nacional de Poesía y Vino con Elgueró, Quílez y Tundidor. ::
                             DONÉZAR/
La bodega Dinastía Vivanco clausuró ayer la II Jornada Nacional de Poesía y Vino con Elgueró, Quílez y Tundidor. :: DONÉZAR

Por primera vez, quizá, la nómina de políticos superó a la de escritores durante un acto literario. Y es que hasta media docena de diputados socialistas se reunieron ayer en Dinastía Vivanco para asistir al recital poético de Ignacio Elgueró, Cecilia Quílez y Jesús Hilario Tundidor. El consejero de Cultura del Gobierno de La Rioja, Luis Alegre, también acudió, pero llegó media hora tarde. De la parte literaria, Esther Novalgos, Alberto Vidal y Miguel Ángel Muro representaron la escasa nómina. En total, la nada desdeñable cifra de casi cien asistentes en la fría Sala Octogonal de Barricas. Y era sábado. Y era en Briones. No había fútbol, es verdad.

Santiago Vivanco actuó de anfitrión, dio la bienvenida a los «maestros» y explicó que «vienen a llenar esta bodega de versos; creo que este vino tendrá un toque especial cuando se embotelle». También tuvo palabras de recuerdo para Álex Salvador, trabajador de la bodega, muerto el día anterior. El director general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, que colabora en la organización de la Jornada Nacional de Poesía y Vino que se celebraba en el Museo de la Cultura del Vino de Dinastía Vivanco, anunció que, próximamente, algunos de los poetas invitados repetirán presencia en Préjano. También instó a Vivanco a celebrar en ese mismo enclave un programa especial de 'La estación azul' con Antonio Gamoneda como invitado.

Con ambiente litúrgico por el silencio del público y el eco de los oradores, la laberíntica sala de barricas acogió, primero, los poemas del periodista y poeta Ignacio Elgueró, que reconoció que el cantante Víctor Manuel le había hablado hace apenas veinte días, y muy bien, de Dinastía Vivanco. Aunque su lectura estuvo protagonizada por poemas de su nuevo libro 'Siempre', comenzó su recital con un poema anterior, ineludible, en el que describe eróticamente a la mujer jugando con la terminología de una nota de cata de vino.

Cecilia Quílez tomó la palabra después y declaró, de inicio, que «la voz de los poetas también debe servir como manifiesto ante los que escriben en el libro oscuro de la vida. Si la poesía puede servir para algo, que sea para concienciarnos». Quílez recitó casi de memoria. Y finalizó la parte literaria Jesús Hilario Tundidor, que a sus 75 años, con bigote, sombrero y fular de galán, volvió a emocionar con una voz profunda y ronca de la que salieron versos tan admirables como «he dado mi vida por la realidad».

La velada la completaron María José Cordero y Juan José Collado, que interpretaron cantando y a la guitarra, respectivamente, poemas de Borges, Lorca, Parra, Prada...

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