¿QUO VADIS JULIO?

PABLO GARCÍA-MANCHAMIRA POR DÓNDE

No cabe duda de que el panorama político logroñés ha salido de ese letargo que produce entre los ciudadanos la retahíla habitual de escaramuzas entre la oposición y el gobierno municipal. Y tú más dice Mar San Martín, ese estilete punzante de pelo largo que no descansa, a Vicente Urquía, un tipo calvo y gris que se suele escudar en los bigotes de Varea cuando le preguntan por las estatuas o por las 'cosas' de Logroño Turismo, pero que saca pecho cuando el debate gira hacia la Gran Vía. En éstas apareció Revuelta despechado con Pedro Sanz y sin caballo en el que montarse en las próximas elecciones. Salió Revuelta, decía, y se armó la mundial con su carta al presidente y su decisión de sacar adelante un nuevo proyecto político que parecía haberse gestado para ir de la mano del PR, precisamente los que le echaron de la Alcaldía. Algo olía raro, muy raro. Aquella coalición se ha disuelto como un azucarillo y Varea, al que todo el mundo daba por periclitado, incluidos varios mandamases de su partido, se vuelve a erigir en cabeza electoral -parece que a pesar de Ijalba-, y el otrora urbanista preferido de Pedro Sanz se queda solo con sus ciudadanos en una operación preelectoral que da la sensación de que tiene mucho de improvisación y poco de verdadera estrategia política. Revuelta, de momento, se representa a sí mismo cuando a lo que aspiraba, de un plumazo, era a subirse a la foto del póster electoral sin ningún mostacho al fondo, apenas las siglas del PR detrás y más difuminadas, quizás, las de ese trampolín recientemente inventado. A estas horas todo se ha quedado en nada. Tomás Santos espera y confía; Cuca confía y espera, Varea sonríe (detrás de su bigote) y Julio Revuelta se pregunta dónde ir, con quién ir y para qué ir.