Luis González Metola, sacerdote y organista

PILAR CENICEROS

Luis González Metola, sacerdote y organista

Acaba de fallecer en Jerez de la Frontera (Cádiz) el sacerdote, organista y compositor riojano Luis González Metola, conocido familiarmente como 'Capota', a los 88 años de edad. Nacido en Santo Domingo de la Calzada en 1922, destacó por su gran labor pastoral, desarrollada a lo largo de casi 65 años, en La Rioja y en la provincia de Cádiz.

'Capota' era el menor de seis hermanos de una familia muy querida. Pronto, a los 12 años, descubrió su vocación y, luego, encaminó su vida hacia el sacerdocio, la enseñanza y la música. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Logroño, siendo ordenado sacerdote en 1946. Su primer destino fue Aldeanueva de Ebro y, años después, Calahorra.

En 1955 marchó a Andalucía para incorporarse al Patronato de Escuelas Rurales Católicas de Jerez de la Frontera, creado por su hermano Francisco (el padre Jandilla). En 1938, éste puso en marcha una ingente labor educativa y evangelizadora tanto en Jandilla como en los campos de Vejer de la Frontera, Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules y Barbate, a través de la creación de una red de escuelas públicas y de capillas que gestionaba personalmente.

Luis llegó a la zona para fundar escuelas de campo y se hizo cargo del sector de la carretera de Medina hasta los Alburejos, donde levantó nueve escuelas y llegó a tener más de 4.000 alumnos a su cargo en zonas de humildes viviendas, bajo nivel de vida y casi completo abandono pastoral.

Su misión dando clases, impartiendo catequesis, enseñando música y celebrando los sacramentos fue verdaderamente extraordinaria. Durante 55 años residió en Cádiz, sirvió de importante apoyo a la labor en distintas parroquias y fue capellán de la finca Los Alburejos, propiedad de su amigo el famoso rejoneador y ganadero Álvaro Domecq Díez.

Además, Luis González Metola era un organista y compositor muy reputado. Hijo del director de la Banda Municipal de Santo Domingo de la Calzada, desde la infancia destacó por sus aptitudes musicales. Fue discípulo de Fermín Irigaray. También se encargó de la adaptación musical del espectáculo 'Cómo bailan los caballos andaluces', dirigido por Álvaro Domecq Romero y de fama mundial.

Durante sus vacaciones, regresaba a La Rioja y solía tocar el órgano en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, ya que, a pesar de la distancia, nunca dejó de sentirse riojano, ni de querer a su tierra, donde contaba con extensas relaciones y simpatías, y en la que siempre será recordado por su corazón bondadoso y su compromiso con los más desfavorecidos, sus sentidas y elocuentes pláticas, su afectuoso trato y su predisposición a alentar a los fieles a cantar en las celebraciones litúrgicas.

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