La aventura de dos inquietos mochileros

CÉSAR ÁLVAREZ
Amaya y Diego imitan a un Buda en el templo de Phnom Penh, en Camboya. ::
                             L.R./
Amaya y Diego imitan a un Buda en el templo de Phnom Penh, en Camboya. :: L.R.

En el viaje de vuelta de unas vacaciones en Malta, a Diego y Amaya (infógrafo el primero y periodista la segunda) se les ocurrió que estaría bien dar la vuelta al mundo. La idea surgió como una ilusión, un deseo sin fundamento, pero dos años después, con la idea ya madura y dos mochilas que no alcanzaban los 9 kilos, tomaron un avión en Barajas para iniciar su aventura.

Llegaron a la India los últimos días de noviembre para iniciar un recorrido por el sur. De este país aseguran que les han impresionado «sus atardeceres increíbles, sus playas paradisíacas y desiertas, y sus sorprendentes templos, pero sobre todo, su gente». Además reconocen que han aprendido a vivir «con muy poco, porque incluso nos sobran cosas de las que llevamos en la mochila» y también a convivir con algunos «compañeros de viaje como cucarachas y todo tipo de insectos».

Después de cuarenta días en la India y con la pena de abandonar un país fascinante llegaron a Vietnam. «El contraste fue increíble porque pasamos de los más de treinta grados de temperatura de la India hasta los poco más de tres de Vietnam. Además, la gente de este país ya no era tan amable como la de la India. Los vietnamitas son mucho más fríos. Apenas hablan inglés y ven al turista como un negocio», comentan.

En Vietnam, después de visitar el norte del país y adentrarse, literalmente, en algunos arrozales buscaron el sol del sur antes de desplazarse a Camboya, donde la visita a los templos de Angkor a las 4 de la mañana les ha permitido asistir «a uno de los amaneceres más bonitos del mundo».

Ahora, cuando avanzan hacia su tercer mes fuera de casa, recorren Tailandia. Los últimos días han recorrido las calles de Bangkok en bicicleta y visitado los mercadillos que harían las delicias del cualquier europeo «pero nosotros -dicen- no podemos comprar todo lo que nos gusta, porque no podemos llevarlo encima. Nos contentamos con hacerle fotos y guardarlo en la memoria».

En breve, cambiarán de país. Les esperan, entre otros, Bali, Japón, Australia, Estados Unidos y toda Sudamérica. «Si todo sale bien, en octubre, desde Ushuaia, en la tierra de fuego argentina, acabaremos nuestra aventura. Entretanto, nos vamos enriqueciendo con una experiencia maravillosa, conociendo otros mundos, otra gastronomía, otras culturas...».

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