Ganaderos y toreros arropan a García-Mancha

Jaime Ostos y su mujer, Diego Urdiales, Antonio Briones y José Pedro Orio, entre los asistentes al Centro Riojano en la capital El periodista presenta en Madrid su libro sobre flamenco, toros y vinos

LALY RAMOSMADRID.
Pablo García-Mancha estuvo acompañado por el vicepresidente del Centro Riojano en Madrid, Eduardo Paternina; el escritor Carlos Abella y el torero arnedano Diego Urdiales . ::
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Pablo García-Mancha estuvo acompañado por el vicepresidente del Centro Riojano en Madrid, Eduardo Paternina; el escritor Carlos Abella y el torero arnedano Diego Urdiales . :: INFONEWS

Pablo García-Mancha, periodista y colaborador de este periódico, presentó en el Centro Riojano de Madrid su libro 'Santísima Trinidad, flamenco, toros, vino'. «Este es un libro para personas que gozan de la vida, que quieren aprender, que quieren deleitarse, que quieren amar La Rioja, es un libro para los que aman los placeres de la vida». Así definía el escritor Carlos Abella el libro que acaba de publicar el periodista Pablo Gacía-Mancha, 'Santísima Trinidad, flamenco, toros, vino', editado por Bodegas Ontañón, en la presentación que ayer se hizo de la obra en el Centro Riojano de Madrid.

Un acto en el que, entre otros, asistieron el torero riojano Diego Urdiales, Jaime Ostos y su mujer, Mari Ángeles Grajal, el empresario José Pedro Orio, el ganadero Antonio Briones, la escritora Cristina Padín, y el vicepresidente de la casa anfitriona, Eduardo Paternina.

Las sensaciones, como la de escuchar flamenco, vivir y sentir el mundo del toro y disfrutar del vino «son momentos indelebles, son artes indelebles, se depositan en la memoria y, como decía Vicente Amigo, el espectador tiene que estar dispuesto a ser reflexivo y ser capaz de dejarse mojar por todo lo que te están echando, en eso se pueden unir», explicó el autor.

Pasión por tres mundos

El título 'Santísima Trinidad, flamenco, toros, vino' viene de aunar, «una apreciación meramente personal» de las pasiones que el autor tiene con estos tres mundos. La idea del libro surgió cuando el periodista va a hacer un reportaje a las Bodegas Ontañón y descubre que Raquel, la hija del propietario, tiene la misma admiración por el flamenco, los toros y el vino y, tras un tiempo, al cumplir 25 años el pasado año, le proponen escribir un libro «con libertad absoluta» sobre su temática y él decide realizarlo sobre su «Santísima Trinidad emocional, secularizada».

El libro, prologado por el escritor Carlos Abella, está articulado en tres capítulos dedicados a sus grandes pasiones, con temas tan sugerentes como «el Flamenco, mis dioses mayores», los que escribe a sus más admirados toreros, «Mi patria es José Tomás», «Diego Urdiales, el torero de mis retinas», «Morante el torero más puro», o «Pablo Hermoso de Mendoza, el torero sublime». En el apartado de 'Vino', el autor hace un pequeño homenaje a la bodega que apadrina el libro, pero quiere dejar claro que, lejos de ser un guiño comercial, es un gesto «a la peripecia virtual de la unión del escultor y pintor Miguel Ángel Saínz», Medalla de Oro de La Rioja que diseñó la bodega y a sus propietarios, la familia Pérez.

García-Mancha especifica que los tres mundos están planteados de forma diferente porque «hay una cosa que no me gusta en la vida, en general, que es el concepto de pureza, en eso no creo, creo en todo lo contrario, que hay una concurrencia de valores, de sensaciones». En el flamenco, por ejemplo, explica, hay un montón de influencias de muchos lugares, lo que lo transforma en «una evolución, total, clara», en los toros pasa igual, como en el vino «si no sucede en España y, básicamente en La Rioja, lo que es la filoxera seguiríamos haciendo el vino igual que en el XVIII, luego vinieron los franceses y nos enseñaron un método, y la última gran revolución del vino tiene mucho que ver con la concurrencia de un montón de estudios y de historias». «En todas las evoluciones hay una parte positiva y una parte de ruptura, la pureza creo que es un falso mito».

Es un libro con el que el autor, que señala no cerer demasiado en los géneros literarios, dice haber satisfecho «sus instintos más primarios», porque cuando satisfaces éstos «los secundarios pues también».