Alpargateros de Cervera

SANDA SAINZ
Años treinta. Grupo de alpargateros de Cervera del Río Alhama. ::
                             S.S.J./
Años treinta. Grupo de alpargateros de Cervera del Río Alhama. :: S.S.J.

A finales del siglo XIX la producción de alpargatas sustituyó a la industria lonera y se convirtió en la base de la economía de Cervera del Río Alhama y en su seña de identidad. La vida transcurrió en torno a la artesanía de este calzado hasta mediados del siglo XX, cuando la industrialización provocó el derrumbe del sistema económico local y la población quedó reducida a la mitad en apenas tres décadas. La foto muestra a un grupo de alpargateros en los años 30 con sus bancos de trabajo en los que realizaban una de las partes del proceso de elaboración, la de urdir la trenza para formar la suela. Eran buenos tiempos para el municipio, con un futuro prometedor, las casas llenas de gente y las calles repletas de vida. De un lado a otro del pueblo se reunían junto a cada portal grupos de hombres con sus bancos o mujeres con sus sillas, que se encargaban de 'capellar' (unir la lona o 'tomo' a la suela). También podían estar juntos y, según se terminaba la suela, se cosía el 'tomo'. En invierno algunos subían a las cuevas junto al castillo en busca de sol. Hay quien recuerda con anhelo la alegría de las calles con los alpargateros cantando y recitando poesías serias o pícaras. Cuando pasaba una muchacha, se avisaban unos a otros golpeando los bancos con el mango de la aguja y siempre estaban dispuestos a preparar la merienda o a echar las chapas, aunque luego tuviesen que trasnochar para cumplir con su trabajo. En la imagen podemos encontrar distintos elementos significativos, como el puchero de barro que sujeta el niño (contenía café con leche y sopas de pan 'para entonar el cuerpo'); la indumentaria con camisa blanca sin cuello, chaleco y pantalón oscuros, algunos con boina y todos con alpargatas; el botijo llamado 'rayo' en el que no faltaba agua fresca; los niños, que desde pequeños convivían con naturalidad con este trabajo; la guitarra, para animar el ambiente (alegría no faltaba) y la escopeta, perro y perdiz de reclamo en la jaula ya que muchos eran cazadores. En este caso, el grupo de alpargateros se encuentra en 'el hortal', solar de la calle Mártires de la Patria que disponía de un cuarto para resguardarse cuando hacía mal tiempo.

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