Cerca de 3.000 participantes en la San Silvestre logroñesa

San Silvestre puede estar contento. Cerca de tres mil riojanos le honraron unas horas antes de que acabara el año con su presencia en la prueba atlética popular que cada año, en Logroño, pone el broche deportivo al mes de diciembre

Más de 2.500 personas tomaron la salida en la carrera absoluta de Logroño. ::                             JUSTO RODRÍGUEZ/
Más de 2.500 personas tomaron la salida en la carrera absoluta de Logroño. :: JUSTO RODRÍGUEZ

San Silvestre puede estar contento. Cerca de tres mil riojanos le honraron unas horas antes de que acabara el año con su presencia en la prueba atlética popular que cada año, en Logroño, pone el broche deportivo al mes de diciembre. La benévola temperatura con la que el año 2010 se quiso despedir permitió que la afluencia volviera a ser masiva tanto entre los participantes como entre los espectadores que, apostados en las aceras, acompañaron con sus aplausos a los atletas, prácticamente en la totalidad de los 2.200 metros de los que constaba el recorrido.

La jornada comenzó en torno a las 17.00 horas cuando en El Espolón se levantaron un par de castillos hinchables que empezaron a calentar el ambiente entre los niños y niñas que se acercaban al epicentro de la ciudad. Poco después, desde la Concha se comenzó a destilar música 'pachanguera' que alcanzó su cénit a partir de las 18.00 horas cuando ese acompañamiento melódico sirvió para ayudar en el calentamiento de los más pequeños. A ritmo de 'Follow the leader' u otras canciones de vistosas coreografías se pusieron a tono los músculos.

A las 18.30 horas se dio el pistoletazo de salida a la San Silvestre 'mini'. Fueron cerca de 600 personas las que tomaron la salida en la primera carrera de la jornada. Sobre un circuito que no llegaba a los 700 metros (una vuelta a El Espolón) los más pequeños, en algunos casos incluso acompañados por sus familiares -y también algún adulto que buscaba el protagonismo que no iba a tener en la carrera 'senior'- se presentaron en la línea de meta con la satisfacción del objetivo logrado.

Quien no estaba allí era un hombre que cada año acudía a ver la prueba atlética y a recibir el saludo de muchos de los participantes. Iluminado Corcuera no pudo ayer ver la carrera porque se encuentra en una residencia en El Cortijo, recuperándose del grave accidente de tráfico que sufrió hace unos meses y que le ha restado movilidad. No estuvo físicamente, pero sí en el recuerdo de muchos de los participantes.

En cualquier caso, lo que más llamó la atención no fueron las ausencias, sino la presencia masiva de deportistas disfrazados. Así, un trío se presentó en la línea de salida disfrazado de árboles de Navidad con sus adornos luminosos parpadeantes. También estuvo en la línea de salida Marta Domíguez -o al menos un doble de la palentina- ataviada con la camiseta nacional y que corrió perseguida por varios guardias civiles en una alegoría de la 'Operación Galgo'.

Hubo también numerosos gorros de Papa Noël (casi tan abundantes como los atuendos deportivos) y por supuesto, allí estaba también Bob Esponja, el personaje de moda entre los más jóvenes de la familia.

El Ayuntamiento de la capital ha tratado en los últimos años, especialmente desde la supresión de la carrera federada, de que la jornada deportiva de San Silvestre adquiera un marcado carácter lúdico. Por ello ha procurado incentivar la presencia de deportistas disfrazados, a los que -en algunos casos- premia al término de la jornada.

Además, también se ha dotado a la prueba de un carácter solidario que antes no tenía. El año pasado fue Asprodema, y en esta ocasión, las organizaciones de la mesa municipal contra la pobreza, las que recibirán los donativos que los participantes hayan dejado a la hora de inscribirse en la prueba, y que eran recompensados por el Ayuntamiento de la capital riojana por una camiseta conmemorativa de la XXVI San Silvestre logroñesa.