Cataluña echa chispas contra el Supremo

El alto tribunal obliga a la Generalitat a que el castellano también sea lengua vehicular en la enseñanza

CRISTIAN REINO (COLPISA)BARCELONA.

En Cataluña, el 2010 será recordado como el año de las sentencias. Primero fue la del Constitucional sobre el Estatut, que tumbó 14 artículos de la Carta Magna catalana, y ahora, al final de año, han caído como una losa las del Supremo sobre la inmersión lingüística. Las tres sentencias dictadas por el Supremo el miércoles pasado, que dan respuesta a las denuncias de tres familias, pueden echar por tierra, en parte, el modelo que ha regido en Cataluña desde 1983 y obligan al Departamento de Educación del Govern catalán a que el español se emplee también como idioma para enseñar otras asignaturas.

Como consecuencia directa del primer fallo, el alto tribunal obliga a la Generalitat a que el castellano también sea lengua vehicular en la enseñanza. El modelo educativo de Cataluña tiene el catalán como único idioma de transmisión de conocimientos, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades con dos lenguas oficiales como el País Vasco, donde conviven tres sistemas lingüísticos escolares. El castellano, en la escuela catalana, es una asignatura más y la mayor parte de los centros públicos imparten la lengua de Cervantes dos horas semanales por alumno, a pesar de que un decreto ley del Ministerio de Educación establece que sean tres como mínimo.

Aunque ya hay escuelas que lo hacen, porque la realidad lingüística de Cataluña es muy diversa y no es lo mismo una escuela de Sarrià, en la zona alta de Barcelona con el 100% de catalanohablantes, que una de Cornellà o L'Hospitalet, en el área metropolitana, la resolución del Supremo ha caído como una bomba de relojería. Y es que si hay un tema sensible y que levante ampollas en territorio catalán, ese es el de la lengua. A pesar de que la sentencia no se carga el modelo de inmersión lingüística catalán, ni habla de aplicar un doble modelo, ni siquiera fija la proporción en que debe usarse el castellano, sí abre la puerta a un cambio de concepto del sistema educativo.

El nuevo gobierno de la Generalitat entrante deberá adoptar cuantas medidas sean precisas para adaptar el modelo de inmersión lingüística con el objetivo de que garantice el uso del castellano como lengua vehicular. Lo decía la sentencia sobre el Estatut: «El castellano no puede dejar de ser también lengua de aprendizaje en la enseñanza». El TC, no obstante, ni anula, ni obliga a modificar ni un solo artículo de la normativa catalana de enseñanza.

El problema que se plantea ahora es cómo se organizarán las clases, porque la ley de educación de Cataluña impide que los alumnos se separen en aulas en función de la lengua.

Una vía de solución es lo que ya vienen aplicando algunos centros, lo que llaman atención individualizada en castellano. Consiste en que el alumno disponga de los materiales educativos en castellano y el profesor se dirija en español. La Generalitat ofrece esta opción en la preinscripción en los primeros años de escolarización y, según datos de Educación, sólo 20 familias lo pidieron el curso pasado.

El Supremo, en sus tres fallos, reconoce asimismo el derecho de los padres a recibir en castellano todas las comunicaciones, circulares y cualquier otra documentación tanto oral como escrita que les sean dirigidas por los centros escolares.