Una estrella se posa en Moncalvillo

Ignacio Echapresto, de 'Venta Moncalvillo', obtiene su primera estrella Michelin y Francis Paniego renueva la suya del 'Portal del Echaurren'

PABLO G. MANCHA PGMANCHA@TOROPRENSA.COMLOGROÑO.
Una estrella se posa en Moncalvillo

A Ignacio Echapresto se le cambió la cara ayer a mediodía cuando a alguien se le ocurrió abrir una botella de cava en la cocina de 'Venta Moncalvillo'. Era, quizás, algo premonitorio, aunque él decidió no probar ni una gota y siguió a lo suyo, a su quehacer intimista, creativo, sencillo, a sus germinados y probablemente, a juguetear con setas y pescados. A las nueve y veinte sonó el móvil. Era Francis Paniego: «Ya la tienes», le dijo. La tenía, y ahora ya estaba seguro de que el correo electrónico que había recibido por la mañana era cierto: Michelin, la enigmática dama roja de la restauración mundial, había decidido depositar una estrella en Daroca de Rioja, un pueblecito de 24 habitantes que se ha convertido, probablemente, en el más pequeño del mundo en contar con un reconocimiento gastronómico que hasta el momento sólo tenía en La Rioja un depositario, Francis Paniego y el 'Portal del Echaurren', que ayer supo que volvía a renovar su estrella un año más, cuestión que desde fuera puede parecer sencilla o rutinaria, pero que en esta edición se ha llevado a 13 restaurantes por delante. Casi nada.

Ignacio Echapresto estaba realmente emocionado: «Es hermosísimo lograr algo así, por muchas razones, por mis padres, por mi gente, por mis amigos y por mi pueblo. No estoy seguro del dato, pero no creo que exista en el mundo un sitio tan pequeñito como el mío y que tenga una estrella Michelin».

Para el cocinero de 'Venta Moncalvillo' el reconocimiento supone un gran acicate en su carrera: «Estoy muy emocionado por muchas razones y no se me puede olvidar que haya sido Francis Paniego la persona que me ha dado la noticia; le admiro mucho como cocinero y como ser humano, y es un poco la cara de la cocina en La Rioja. Tampoco quiero dejar de lado a mi hermano, Carlos, que le ha dotado al restaurante de una personalidad muy especial con su trabajo incansable en la sala, con los maridajes, con el vino, los puros. Obviamente, la cocina es un trabajo en equipo y yo tengo la inmensa suerte de contar con un grupo de profesionales extraordinario y ellos también han trabajado y trabajan lo que no está escrito. Son muchas cosas las que se me están pasando por la cabeza en estos momentos, muchos amigos que han confiado en un proyecto duro como es el nuestro, tan alejado de todos los sitios y en un momento de tanta crisis. La estrella significa un espaldarazo extraordinario y ahora viene el momento de disfrutarla y empezar a trabajar para renovarla el año que viene».

Carlos, sumiller y hermano de Ignacio, también estaba muy feliz: «Es una noticia maravillosa; yo ya sabía algo porque en este mundo hay muchos rumores y en las inspecciones que habíamos tenido las cosas habían ido bastante bien, pero hasta que no llega la noticia y se confirma, no estás seguro del todo de la estrella. Creo que mi hermano ha trabajado mucho y es una gran noticia no sólo para nosotros, sino para la gastronomía y la restauración riojana».