0,00000000005 miligramos de sospecha

La propia UCI admitió ante el ciclista que era un caso de contaminación alimentaria cuestionable El ciclismo vuelve a temblar: el mejor del mundo, Alberto Contador, se defiende de un extraño, e infinitesimal, positivo por clembuterol

BENITO URRABURUMADRID.
Contador, ayer en su rueda de prensa. ::                             EFE/
Contador, ayer en su rueda de prensa. :: EFE

«Alberto Contador es víctima de un problema de salud pública, no de un caso de dopaje. Como ciclista puedo decir que es un corredor impoluto. Le hicieron análisis antes y después de esa comida. Tres horas después de comer ese día le hicieron el control. Tengo entendido que comió y cenó carne. Es una cantidad ridícula».

Quien así habla conoce muy bien el historial médico de Alberto Contador. Se puede decir que es quien mejor lo conoce, quien mejor sabe todos sus parámetros: «Esas cifras son absurdas desde un punto de vista médico. Es un caso claro de contaminación alimenticia. Eso lo sabe hasta el propio laboratorio, y también la UCI».

El caso Alberto Contador ha dado ya la vuelta al mundo varias veces en cuestión de horas. La Unión Ciclista Internacional, por medio de un comunicado, manifestaba que «Alberto Contador ha tenido un resultado adverso por clembuterol tras el análisis de la muestra de orina tomada en un test de julio de 2010, en el segundo día de descanso del Tour de Francia».

La concentración que se encontró en el laboratorio se estimó en 50 picogramos (0,000 000 000 05 gramos por mililitro), es decir cuatrocientas veces menos que la concentración que los laboratorios antidopaje acreditados por la AMA pueden detectar. En vista de esta concentración muy pequeña y en consulta con la AMA, la UCI comenzó el procedimiento adecuado incluyendo el análisis de la muestra B, que confirmó el primer resultado de la investigación. El caso requiere una investigación científica. Contador, por su parte, habla de «una contaminación alimentaria.

«La propia UCI admitió ante mí que era un caso de contaminación alimentaria cuestionable. Hay que estudiarlo. Estas cantidades tan mínimas sólo son detectables en cuatro laboratorios del mundo (Colonia, Lausana, Gante y Los Ángeles)».

Carne comprada en Irún

El propio corredor ha confirmado que «la muestra se analizó en Colonia» y a él se lo comunicaron el 24 de agosto. «Tengo los controles y el pasaporte biológico a mi favor. Es una cantidad tan mínima que es imposible poder ingerirla».

Por su parte, la persona que mejor ha conocido el historial de Alberto Contador -un médico- afirma que «con la cantidad que ha dado es imposible que se utilice para dopaje. Lo que necesitaría para doparse con clembuterol no le permitiría ni levantar una cuchara para toma la sopa. No tienen ningún sentido».

Hace muchos años que este producto no se utiliza como dopaje porque las consecuencias que acarrea son dramáticas. Es un producto que se utiliza, normalmente, para el engorde de ganado».

¿Cómo llegó el clembuterol a la orina de Alberto Contador? La explicación, según el corredor, es la carne que comió y cenó ese día. Paco Olalla, que durante el Tour de Francia ejerció de cocinero de Astana a instancias del corredor, explica la procedencia de la carne a la que se le atribuye contener clembuterol.

«Estábamos en un hotel que tenía una carne bastante mala. Le dije a José Luis López Cerrón, que iba a venir al Tour, que me trajese un solomillo completo. Él me la trajo y la preparé en la vitrocerámica del autobús para todos los corredores españoles del equipo, Contador, Navarro, Hernández y De La Fuente». Paco Olalla, con una larga trayectoria como cocinero en hoteles como San Just, Puerta de Madrid o Puerta de América, además de varios restaurantes y también con la selección española de ciclismo, no pensó en ningún momento en la posibilidad de que la carne pudiese estar contaminada.

José Luis López Cerrón, actual organizador de la Vuelta a Castilla y León, ex corredor profesional y ex director de los equipos de Javier Mínguez, explica cómo y dónde compró la carne: «Paco sabía que iba a ir al Tour y me hizo el encargo. Pensaba parar a comprarla en San Sebastián, pero me encontré con una variante nueva y aparecí en Irún. Estuve dando vueltas hasta que encontré un supermercado con carnicería. Le pedí un buen solomillo. Me lo envasaron al vacío. También le pedí que me pusiese buen jamón».

Comida y cena

Cerrón ni se acuerda de dónde hizo la compra: «Si vuelvo a Irún y doy unas cuantas vueltas igual encuentro el supermercado, pero la verdad es que no sé ni cómo se llama. Entregué la factura a Paco y él se la dio al responsable de Astana. Allí estará».

En el fondo, Contador ha tenido suerte puesto que «todas las muestras, anteriores y posteriores, se analizaron en el mismo laboratorio de Colonia. Creo que se va a solucionar. Se trata de un error y se hará justicia. Confío plenamente en la UCI y la AMA, pero no es fácil para ellos dar una solución, porque sería poner una norma en entredicho».

Contador explicó que «la tarde del día 20, un día antes del segundo día de descanso, esa carne se cocinó. Hubo cuatro corredores que cenaron el hotel antes que yo (Vinokourov, Grivko, Iglinsky y Jesús Hernández). Luego bajamos Tiralongo, Noval, Navarro y yo. La carne llegó tarde porque se tuvo que cocinar en el autobús del equipo. Ese día no permitieron que los cocineros entrasen en las cocinas del hotel».

Contador recuerda que «Vinokourov se quejó, porque tuvo que comer una carne pésima, y protestó, porque la otra carne había llegado más tarde y era realmente buena». Un día después, en el segundo día de descanso del Tour, Alberto se entrenó por la mañana y admitió que, después, volvió a comer esa carne «porque era muy buena y por las molestias que se había tomado la persona que la compró, para que no se desperdiciara».

«En la mañana de ese mismo día pasé control sanguíneo y por la tarde, tres horas después de haber consumido esa carne, volví a pasar control, pero de orina. Ese día fue cuando se detectó esa millonésima parte en mi orina».

El 24 de agosto le comunicaron el positivo y desde entonces ha convivido con él, hasta ayer.