LOGROÑO EN 24 HORAS

La Casa de la Imagen acoge una exposición fotográfica que muestra un día en la ciudad de Logroño, con sus paisajes y personajes

DIEGO MARÍN A.LOGROÑO.
LOGROÑO EN 24 HORAS

La Casa de la Imagen inauguró el pasado día 17 de septiembre la exposición 'Logroño: 24 horas', una muestra de imágenes realizadas por los alumnos y profesores del curso superior de fotografía. El tema obligado de la muestra es la ciudad de Logroño, y los participantes tuvieron una sola jornada de trabajo, aunque intensiva. Durante un sábado de la pasada primavera debieron elegir un tema y captar instantáneas de las que luego seleccionaron las mejores que han dado como fruto un libro y una exposición, que se puede ver, de lunes a viernes, entre las 19 y las 21 horas, hasta el 11 de octubre.

La exposición, además, es un homenaje más o menos velado al veterano fotógrafo Teo Martínez, «que ha estado al lado de los alumnos durante todo el curso, opinando con la sabiduría de su experiencia cuajada durante más de treinta años al lado del pulso de la ciudad. Su opinión fue tan importante para los alumnos de este curso que han querido dedicarle este libro, ahora que va a cumplir 80 años», explican desde la Casa de la Imagen. «Repartiéndose el trabajo de merodeo entre barrios, horas y temas, quisimos dar una visión particular, redondeada por la particularidad de cada uno, acerca de las cosas que hay en nuestro entorno más próximo», detallan. El resultado: trece visiones que buscan y capturan para construir una lección de fotografía.

El libro del mismo título, que se puede adquirir en la propia Casa de la Imagen, contiene 200 páginas con más de un centenar de fotografías, más de las que se pueden ver en la exposición, mostrando «un retrato múltiple de la fisonomía de la ciudad». El paisaje, los habitantes y la situación social han sido objeto de esta opinión sobre el Logroño de 2010: chiquiteros, paseantes, inmigrantes, comercios, naturaleza, economía... «Las expectativas iniciales han sido mancilladas por unos fotógrafos demasiado consecuentes y ambiciosos, alumnos sorprendentes por su calidad y rigor que han dado una lección de tenacidad», afirma la organización.

La exposición conforma una panorámica del Logroño actual en una especie de contraposición entre la ciudad que retrató Teo Martínez hace años y la misma ciudad años después. Así, los ciudadanos, los graffitti, los vehículos, los edificios, los comercios... han funcionado de en un escenario, Logroño, que ha servido a los siete alumnos y sus cuatro profesores para contar pequeñas (y grandes) historias con solo una imagen. «Todo surgió como un trabajo de clase, de fin de curso, y lo decidimos entre todos. Quisimos hacer una visión del lugar donde vivimos desde el prisma fotográfico, con una unidad temporal: lo hicimos todo durante las veinticuatro horas de un sábado de primavera», explica Jesús Rocandio, que añade que, luego, «todos estuvimos en contacto, los alumnos acudían a la Casa de la Imagen a por materiales que necesitaban».

Durante el curso, los alumnos, además de la formación, recibieron instrucción especial de manos de fotógrafos como nuestro compañero de Diario LA RIOJA Alfredo Iglesias y el veterano Teo Martínez. «Teo participó desde el inicio y aquel sábado estuvo muy atento, incluso acompañó a alguno por Logroño. Se hizo querer tanto, tuvimos tanta suerte de tener un maestro al lado, que hemos querido hacer un libro y dedicárselo a él», afirma Rocandio.

La contraposición entre el Logroño antiguo que registró Teo Martínez y el Logroño de hoy «es clara», declara Jesús Rocandio, «y ahí reside el valor». El resultado del trabajo coordinado por la Casa de la Imagen es, para Rocandio, «una puesta de largo». «Podemos darnos con un canto en los dientes, está más que conseguido. A los alumnos se les ha abierto un mundo diferente, son gente que nace a la fotografía y ya piensan en otras cosas. Creo que hemos hecho algo realmente bonito», dice Rocandio. Junto a los siete alumnos de 'Logroño: 24 horas', han participado en la exposición otros cuatro fotógrafos del equipo docente de la Casa de la imagen: Ana García, Emilio Blasqi y los citados Jesús Rocandio y Teo Martínez.

Entre los once enfoques elegidos, las temáticas dan muestra de una ciudad que parece distinta según el fotógrafo que dispara. Desde las panorámicas de Rocandio y el Logroño nocturno y desenfocado de Blasqi hasta los inmigrantes retratados por Violeta Uset y las tímidas jóvenes que leen revistas de moda de Noelia Rojas.

«Hemos dado mucha importancia al lenguaje», detalla Jesús Rocandio. Además de la propia ciudad de Logroño, de sus calles y de sus ciudadanos, hay otro elemento casi vertebrador de las fotografías: el movimiento; y, por contra: el estancamiento. «Hay unos cuantos que le querían dar movimiento a la parte estática de la ciudad», explica Rocandio, y da ejemplos: «en 'Escaparates', de Víctor Pascual, él quiso meter dentro de los comercios a los transeúntes», «de 'Bañsar', el 'Chiquiteo' de los bares con gente que parecen fantasmas», «en los pasos de cebra de 'Transeúntes', de María Ferreiro, ella se dispuso frente a uno y comprobó toda la gente que pasa por allí durante un día» y, todo lo contrario, «gente sentada en los bancos de la ciudad, en 'Bancos', de Noelia Rojas».

Uno de los alumnos es Norberto Benavides, que realizó una serie de fotografías a edificios en construcción, pero parados. A este nivel, es la primera experiencia expositiva que tiene y afirma que «ha sido muy interesante, tanto hacerlo como plantearlo, ha sido muy ilustrativo». El tema de los 'Edificios parados', dice, «se propuso en común y yo lo elegí por mi trabajo, me encantó. Era un tema muy cerrado, pero creo que era muy interesante, algo espontáneo», afirma Benavides. En sus imágenes se ven edificios desnudos de ladrillos, esqueletos de hormigón sobre los que «no hice muchas fotos, realicé unas veinticinco tomas. Me dispuse a elegir también una sola localización y, de ahí, lo que saliera».

El ejercicio del curso superior de fotografía de la Casa de la Imagen fue claro: retratar un determinado aspecto de la ciudad de Logroño durante una única jornada. Los alumnos tuvieron la misión de elegir un tema y buscar las fotografías durante un solo día, un sábado de primavera. El resultado final, después de una selección, muestra en un libro y en una exposición el Logroño actual, con sus transeúntes, sus edificios en construcción, sus comercios... en general, paisajes y personajes que conforman una memoria visual de la capital riojana.

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