DE CUADROS Y BORRACHOS

PABLO GARCÍA-MANCHAMIRA POR DÓNDE
DE CUADROS Y BORRACHOS

Leo con asombro en un periódico que un tipo -James Carl Haggerty, para más señas- ha perdido un cuadro en Nueva York y no sabe cómo lo extravió porque estaba tan borracho que no se siente capaz de recordar nada; de hecho, salió y entró con la susodicha obra de un bar de la zona del Upper East Side varias veces a lo largo de la noche. Las cámaras de seguridad parece que no mienten y la última vez que penetró en el evanescente garito ya no llevaba consigo la obra 'Retrato de una niña', del pintor Jean-Baptiste-Camille Corot, valorada en un millón de euros. Por lo visto, el bueno de James era el intermediario entre los propietarios (dos amigos suyos) y un marchante londinense, y nuestro despistado protagonista se iba a llevar por su papel de agente en la transacción la nada desdeñable suma de 20.000 euros. Pero se mamó el tío, se metió entre pecho y espalda varias botellas de Jack Daniels y se le esfumó el retrato y la suculenta comisión, además de caerle una demanda de la parejita que le encargó que se hiciera responsable del negocio. Esta semana misma, y sin beberme nada más que un pacharán en Bilbao (lo juro), he perdido la cartera. Eso sí, reconozco que lo más cerca de un cuadro que he estado fue al pasar por la puerta de un videoclub en mi moto, pero allí no había cámaras de seguridad, ni óleos de Jean-Baptiste-Camille Corot que pudieran poner pitudo a ningún marchante londinense, ni cosas por el estilo. James Carl Haggerty perdió el cuadrito; yo el carné. ¿Quién tardará más tiempo de los dos en recuperarlo? ¿Me meterá alguien una demanda por perder la Visa? ¿Conocen ustedes algún galerista inglés que quiera comprar una deliciosa escultura de un niño con un perro San Bernardo de cristal de Venecia que me regalaron para mi boda?