El Vaticano abre el proceso para hacer beato a un claretiano de San Asensio

Felipe González de Heredia murió asesinado en la puerta de un cementerio en Ciudad Real durante la Guerra Civil

J. I. GASCOLOGROÑO.
Felipe González de Heredia./
Felipe González de Heredia.

La villa riojalteña de San Asensio podría contar en breve con un beato en los altares nacido en esta localidad. Se trata del religioso claretiano Felipe González de Heredia Barahona, que nació en mayo del año 1889. Murió martirizado en Fernán Caballero, en Ciudad Real, cuando contaba 47 años de edad, en la puerta del cementerio, en plena Guerra Civil, en octubre de 1936, junto a otros 14 compañeros mártires.

Ahora, después de 74 años de su muerte, el Papa Benedicto XVI, a comienzos del presente mes, autorizó a la Congregación de las Causas de los Santos promulgar el decreto sobre el martirio de los religiosos de Sigüenza-Fernán Caballero. En este texto del Postulador General de los Claretianos se añade que «queda tan sólo determinar la fecha y el lugar de la beatificación» y aclara que «las citadas circunstancias están condicionadas a la finalización del proceso de 33 causas de martirio».

En el texto difundido por el Vaticano, al hacer referencia al martirio de los 15 claretianos apunta que fueron «asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa en España en 1936».

En la acusa de beatificación de estos mártires claretianos de Sigüenza y Fernán Caballero se añade que «recoge una historia de odio que culmina en gestos de perdón y de amor de las víctimas hacia quienes les quitaron violentamente la vida». Se apunta que «es una historia de grupo que recoge 16 historias personales ajustadas a la lógica del Evangelio, pues 'si el grano de trigo no muere, no puede dar fruto».

En estos sucesos hay que dirigir la mirada a Sigüenza (Guadalajara) y a Fernán Caballero, un pequeño pueblo de la provincia manchega de Ciudad Real. Fueron en estos dos lugares en donde se sucedieron tales martirios, que han sido recogidos en una misma causa de beatificación. Los casos nos hablan de «ilusiones juveniles truncadas violentamente en 1936 y convertidas hoy en voces de paz, que suscitan sentimientos de amor y perdón».

El grupo lo integraban 16 claretianos, un sacerdote, 14 estudiantes de Teología y un hermano coadjutor. La gran parte murió asesinada entre el 27 y 28 de julio del año 1936. Primero, cerca de la estación de Fernán Caballero, les hicieron descender del tren a trece religiosos a quienes mataron. Posteriormente, en octubre del mismo año, moría asesinado a las puertas del cementerio Felipe González de Heredia.