Los padres de Llorente viven con inmensa alegría el triunfo de España y recuerdan sus inicios

El 'Rincón' más rojo de La Rioja

Fernando e Isabel, padres del futbolista rinconero Fernando Llorente. ::                             J. RODRÍGUEZ/
Fernando e Isabel, padres del futbolista rinconero Fernando Llorente. :: J. RODRÍGUEZ

Para todos es Llorente, el 19, un chico alto, rubio, de ojos azules (que le vienen, por cierto, de su abuela materna), uno de los 23 seleccionados para este Mundial; pero para ellos es aún ese pequeño que con 12 años salió de un 'Rincón' de La Rioja para irse a Lezama donde José Antonio Amorrortu le había buscado una familia con la que alojarse mientras comenzaba a hacerse futbolista y hombre. Isabel y Fernando aún recuerdan esos duros primeros años. «No fue fácil para nadie, ni para nosotros ni para él», rememora Isabel mientras busca inconscientemente la foto de su hijo que reina en el saloncito en el que se han celebrado cada una de las victorias de 'La Roja'. «No ha llegado por suerte, ha sido todo fruto de su trabajo», recalca. Un trabajo que comenzó cuando el resto de los niños de su edad aún jugaban con las bicicletas por las calles de Rincón de Soto. «Con 14 años ya había estado en cinco países jugando en diferentes torneos».

«Cuando nació todo el mundo decía que era como yo, y a los cuatro días, cuando por fin abrió los ojos nos dimos cuenta de que tiraba para la familia de Isabel», explica Fernando padre, un hombre que ha trabajado durante más de treinta años como matarife en La Rioja Baja y al que todo el mundo aprecia, no sólo en Rincón de Soto sino en cada uno de los municipios riojabajeños. Para ellos Fernando siempre fue un niño especial. «Era muy estudioso, tocaba el clarinete, el piano, estudiaba solfeo, y además entrenaba al fútbol. Siempre ha intentado ser el mejor en todo lo que ha hecho pero con humildad», dice Isabel con orgullo de madre.

Aún recuerdan ese día en el que sacó dos mesas a la calle y durante dos horas no paró de firmar autógrafos a todo el que se lo pedía. Algo similar a lo que pasó el año pasado cuando fue nombrado Hijo de Honor de un municipio que se deshace en elogios hacia él. Porque si es complicado ser profeta en tu tierra, aún lo es más en un municipio que no sobrepasa los 3.500 habitantes, y Fernando lo ha conseguido. Porque Rincón de Soto es a Fernando Llorente como Tuilla a Villa o Fuentealvilla a Iniesta, un pequeño punto en la geografía española en el que, además de las peras, existe un nombre por excepción y ése es el de Fernando.

Para sus padres fue todo un orgullo que Vicente del Bosque contase con él para este Mundial y el día de su debut como mundialista se celebró por todo lo alto, pero lo que le emociona a Isabel no es eso. «Cuando salimos de Rincón hacia Sudáfrica me emocioné mucho al ver que en la ventana que menos te esperas hay una bandera española con su nombre. No tengo palabras para agradecer a los rinconeros y a todos los riojanos lo bien que se están portando con nosotros». «Si hasta el presidente vino el miércoles a desearnos suerte antes del partido», le interrumpe Fernando.

Con muchas ganas

Y aunque muchos son los que todavía piensan que merece más minutos en esta selección que juega de ensueño, ellos son cautos. «Fernando no está enfadado por no salir, lo que le pasa es que tiene muchas ganas de ayudar al equipo. La verdad es que el ambiente es inmejorable, no existe rivalidad entre ellos, si hasta Reina le dijo a Casillas por dónde le iban a tirar el penalti.», comenta Isabel. ¿Y él es consciente de cómo se está viviendo todo esto en España? «Por supuesto, saben que estamos todos detrás empujando y sabe que Rincón de Soto está volcado con él y eso le hace feliz porque sabe de donde viene».

Navarro, riojano, vasco. Isabel no quiere polémicas con respecto a las raíces de su hijo. «Nació en Pamplona, su familia por parte de madre es navarra, su familia por parte de padre es riojana, vivió su infancia en Rincón de Soto y toda su adolescencia y juventud en Bilbao. Yo digo que mi hijo es del mundo, de la vida», zanja Isabel.

Ahora ambos esperan ansiosos a que llegue el domingo. Sus otros dos hijos, Chus y Ana, se encuentran también en África, junto a la novia de Fernando en busca del sueño de todos los españoles. «Sería algo muy grande el venirnos con la Copa». Es ya algo muy grande que un riojano esté allí; haciendo historia.