El exceso de cosecha obliga a plantear la vendimia en verde o dejar uva sin recoger

A punto de acabar la floración, los muestreos indican una producción superior a la del 2009

CASIMIRO SOMALOLOGROÑO.
Imagen del estado actual de los viñedos de Navarrete, con un enorme desarrollo vegetativo y una gran carga de uva, al igual que en la práctica totalidad de las localidades de nuestra región, según las opiniones de los viticultores. ::                             JUSTO RODRÍGUEZ./
Imagen del estado actual de los viñedos de Navarrete, con un enorme desarrollo vegetativo y una gran carga de uva, al igual que en la práctica totalidad de las localidades de nuestra región, según las opiniones de los viticultores. :: JUSTO RODRÍGUEZ.

Con la floración de uva a punto de terminar, la muestra apunta hacia una cosecha importante que podría superar a la del año pasado (412,3 millones de kilos). Casi todas las opiniones recogidas en el sector vitivinícola hablan de uvas de buen tamaño y gran producción.

Los viñedos riojanos presentan un aspecto espectacular. Hay un desarrollo vegetativo enorme y grandes cantidades de uva. Y, aunque falta poco para terminar la floración, el frío de los últimos días y las lluvias incesantes pueden acabar incidiendo en el resultado final de la producción. La floración en el valle del río Cárdenas es tardía. Estamos en la zona límite. «Pero hay uva a manta. La muestra es espectacular», decía David Moreno. «En la zona hay corros mejores y peores, según la orientación y las variedades». En términos generales, la cuenca del Najerilla (desde Azofra pasando por Arenzana y hasta Cárdenas) es notable.

En Cordovín, según señalaba Saúl Martínez, hay bastante uva blanca. La viura manda. Pero también las garnachas tienen buena pinta. Tal vez no sea la misma historia del año pasado (excelente, en todos los ámbitos) pero «tenemos buenas perspectivas». Saúl reconoce que ha habido algún problema de heladas y hasta algunas viñas con 'araña roja'.

Julio Sáez, de Bodegas La Rioja Alta, con viñedos en Haro y Tudelilla entre otros municipios, hablaba en parecidos términos. «Hay mucha uva y muy grande. La cosecha puede ser superior a la del año pasado. Creo que vamos a tener un cosechón».

Los datos del muestreo realizado señalan que la media de uva por pámpano es superior a la del año pasado, según comentaba el enólogo de la bodega de Haro. El panorama es similar en San Vicente de la Sonsierra. Félix Mato, presidente de la cooperativa, era contundente. «Aquí, indicó, tenemos un desfase del 20 por ciento entre la oferta y la demanda. ¿Qué hacemos con las medidas que se están tomando? Parece que hay gente que no quiere ver la realidad». Para Mato, «viene una gran cosecha en cantidad con unas uvas enormes cuando menos las necesitamos».

Marcos Eguren, de San Vicente, y con viñedos en varias localidades de La Rioja Alavesa, confirma también las apreciaciones. «Es posible que las lluvias vayan a hacer perder algo de producción», comenta, «pero es innegable que hay buena muestra de uva en todos los sitios».

La Rioja Baja

En La Rioja Baja, la floración está terminada. El bodeguero de Alfaro Álvaro Palacios ratifica también otras apreciaciones. «Hay mucha uva», afirmó. «Tal vez es un poco pronto con el tiempo tan revuelto y las lluvias. Pero la uva ha cuajado muy bien».

Ahora toca esperar aunque Álvaro Palacios, como otros, tiene claro que habrá que «aclarar bien las cepas y quitar mucha uva para evitar el desarrollo de las enfermedades».

En Aldeanueva de Ebro tienen claro que hay «mucha uva, demasiada uva», reconoce Olivier Rivière, asesor de Bodegas Lacus. «Ha cuajado de maravilla y, de momento, la viña está muy sana. Pero habrá que vendimiar en verde este verano».

Pese a todo, las uvas están ahí y no engañan. Con la situación de excedentes del sector, la reducción de rendimientos de uva al 90% y de transformación de uva en vino y unos precios bajos como los del año pasado, el sector productor afronta una campaña con dos vendimias, la primera en verde este verano.

Además hay una evidente tendencia hacia el ahorro de gastos en el laboreo y cuidado de las viñas y tratamientos. Ahorrar es el objetivo, aunque con una vegetación altísima evitar el desniete podría ser un error gravísimo y el mejor aliado para el desarrollo de las enfermedades. La uva necesita, además, buena aireación para alcanzar un grado de madurez óptimo.

Uno de los primeros debates que se suscita es la vendimia en verde o dejar la uva en los viñedos sin vendimiar, como ya sucediera la cosecha anterior. «Las dos cosas son absurdas», apuntan algunos. Vendimiar en verde resulta carísimo; algunos indican que hasta un 200 por cien más caro.

Pese a todo, muchos no quieren «desregular» las cepas con la vendimia en verde. Muchos se resisten a ello frente a otros que se niegan a dejar viñedos con varios millones de kilos de uva colgando como ya ocurrió el año pasado por sobrepasar los rendimientos del Consejo Regulador.

El debate se mantiene abierto cuando se plantea un 69 por ciento de la transformación y 5.850 kilos de producción por hectárea. Hoy tenemos 63.000 hectáreas de viñedo en la DOC Rioja y, según algunas estadísticas, se está produciendo un 40 por ciento más de lo que se vende. «Siendo así, decía uno de los consultados, ¿qué vamos a hacer con las medidas que estamos tomando?».

Unos ya han reconocido que las viñas se van a cuidar menos (desnietar, por ejemplo, para aclarar o deshojar), todo ello sin contar con un mayor control con los tratamientos contra las enfermedades. Algunos ya han señalado que este año acabará imponiéndose la vendimiadora (cosechadora) para ahorrar gastos.

Y es que los trabajos manuales de poda, desorniza o aclareo vienen a resultar sumamente costosos. Los salarios que se han estado pagando en distintas localidades oscilan entre los 50 y los 85 euros por persona y día, según distintas fuentes. «Si todo sigue así», decían varios de los interlocutores, «este año habrá que pagar dos veces por vendimiar».

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