Vicioso aprovecha su momento

Fuga esperada, marcha lenta, llamada al orden y espectáculo final en la Vuelta a La Rioja. Todo en una jornada Su mejor final le da la victoria en Logroño ante Aitor Pérez

CARLOS FERRERLOGROÑO.
Maridaje entre deporte y arquitectura en Elciego. ::                             JUSTO RODRÍGUEZ/
Maridaje entre deporte y arquitectura en Elciego. :: JUSTO RODRÍGUEZ

La quincuagésima edición de la Vuelta a la Rioja tuvo de todo, porque a la esperada fuga de inicio le siguió una marcha demasiado lenta del pelotón principal. Hubo llamada de la organización a hacer las cosas bien y, a partir de ahí, los directores deportivos y corredores entendieron el mensaje claro y contundente y se empezaron a fajar para hacer una carrera espectacular, de las que vuelven a hacer afición.

El vencedor final, Ángel Vicioso, hizo valer su excelente momento de forma, y ganó ayer en Logroño después de haberlo hecho el sábado en Llodio. Dos formas diferentes de correr y de ganar. Ayer necesitó del trabajo a fondo de sus compañeros para echar abajo la fuga de veinticuatro hombres y, a partir de ahí, estar siempre delante con el fin de salir a cualquier intento.

Vicioso se presentó junto a Aitor Pérez en la meta de Logroño y logró batirle en un largo esprint. Consiguió lo que dejó a medias el año pasado cuando también llegó en el grupo de cabeza, pero no pudo concretar su trabajo. Lo cierto es que rebosaba alegría cuando volvió hacia el podio para recibir los parabienes de su triunfo.

Una escapada nutrida

Tal y como se esperaba, al paso por Viguera se produjo la primera fuga de la jornada, demasiado nutrida de gente como para que el pelotón reaccionara. Iban corredores de todos los equipos, excepto del Loulé, y les dejaron ir haciendo.

Los fugados eran De Segovia y Rodrigo (Xacobeo), Lastras y Arroyo (Caisse), Intxausti, Azanza, Mínguez y Castroviejo (Euskaltel), Faires y Gutiérrez (Footon), Carrasco, Roldán y Cabello (Andalucía), Fournet (Carmiooro), Levarlet y Talabardon (Saur), Martín (Orbea), Lara (Burgos), Chuzhda, Ferrari y De la Cruz (Caja Rural), John Martínez (Café de Colombia), Blanco (Palmeiras) y Óscar García (Murcia). Fueron aumentando su ventaja, hasta situarse con casi diez minutos antes del Alto de Montenegro.

En el descenso se fueron siete por delante, Lastras, Azanza, Mínguez (que luego se quedó), Castroviejo, Carrasco, Chuzhda y Talabardon, que fueron aumentando su ventaja hasta casi los dos minutos, mientras que por atrás se iban a los doce minutos de retraso al paso por Anguiano.

Hubo toque de atención y los de atrás comenzaron a trabajar, sobre todo los componentes de Xacobeo, Andalucía y Loulé. Y empezaron a recortar tiempos.

En Santo Domingo ya sólo había dos grupos y con cinco minutos de diferencia. En Briones, la ventaja era sólo de cincuenta segundos y fue bajando paulatinamente hasta que en Rivas de Tereso se unieron ambos grupos y empezó otra carrera completamente diferente.

Lucha sin cuartel

En la ascensión de este puerto, empezaron las verdaderas hostilidades. Una y otra vez se producían ataques, pero el grupo respondía. En Peñacerrada empezó a hacerse la criba. Ataques de nuevo y, en el repecho más duro del ascenso a La Herrera se marchó Duarte (Café de Colombia) y nadie le pudo seguir de cerca. Por detrás aguantaron Aitor Pérez, Mayoz, (Footon), Arroyo, Marcos García (Xacobeo), Vicioso (Andalucía) y Lana (Caja Rural).

Duarte siguió en solitario en el descenso, pero antes de llegar a Elciego le dieron alcance Marcos García y Arroyo, mientras que, por detrás, siguen Vicioso, Coppel (Saur) y Aitor Pérez. La pelea en ese tramo es visceral, como si se tratara de una prueba de persecución.

A la salida de Fuenmayor se unen los seis corredores y en pleno descenso de La Grajera se marchan Vicioso y Aitor Pérez, aguantando hasta el final y jugándose el triunfo en el esprint entre ambos, en el que Vicioso es más rápido y aguanta el tirón final de su rival. Después llegan Marcos García y Coppel, luego Arroyo y, a continuación, Zaballa (Loulé), que hizo el tramo final a fondo, y Losada (Caisse).

Y en varios grupos fueron llegando los demás corredores, hasta un total de ochenta y cuatro. Vicioso, para entonces, ya estaba radiante como ganador del Gran Premio.

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