Un cañonazo de Cotant acerca al Calahorra a los play off

El conjunto rojillo supera al Haro y se queda a un punto para meterse entre los cuatro primeros de la categoría

L.J.AYENSACALAHORRA.
Maño (d.) se lleva el balón ante Javi López, del Haro. ::                             M.HERREROS/
Maño (d.) se lleva el balón ante Javi López, del Haro. :: M.HERREROS

En el minuto 70 Nacho Martín ordenaba el segundo cambio en las filas de su equipo. Se retiraba del terreno de juego un Luigi que lo intentó, pero que no encontró la manera de romper y daba entrada al francés Pierre Cotant. El galo salió y en el primer balón que recogió en sus botas lo clavó en las mallas. Un cañonazo de más de veinticinco metros de distancia de la portería, que sorprendió e hizo añicos la nave del hasta entonces líder, abriendo una vía de agua importante y que decidió su suerte.

El cañonazo con nombre francés levantaba a un equipo que estaba pasando por sus peores momentos, con las líneas muy retrasadas y despejando como podían cada una de las internadas del equipo del Haro, sin ser capaz de cruzar con peligro la divisoria, ante un líder, que tras el paso por los vestuarios se hizo dueño del balón, pero incapaz de perforar la portería de Garrido, que aprobó con notable alto su actuación. La nave visitante se desvanecía y se hundía poco a poco tras el gol, con vías de agua importantes que aprovechó Del Puente para llegar, con la ayuda de Cotant, que refrescó la medular y estaba en todas partes: caía a las bandas para ayudar a atacar y perforaba por el centro sin que la zaga visitante pudiera frenarlo.

Si el gol era en el minuto 73, apenas dos minutos después Ignacio irrumpía por la derecha y servía al francés, que entraba por el centro sin oposición para encañonar otra vez sobre la meta de Borja pero en esta ocasión el meta logró evitar que llegara al fondo de la portería.

Maño tocaba muy rápido y el Calahorra se volcaba al ataque para matar el partido. En la siguiente incursión, el esférico caía en Del Puente, que controlaba con el pecho de espaldas al marco, y dejaba para Maño con toda la portería para él. Los últimos cartuchos del Haro fueron con más corazón que con cabeza y en situaciones muy forzadas. Con el tiempo cumplido Aimar intentaba sorprender sin éxito desde la frontal del área. Hasta el pitido final el Haro se volcó.

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