De los ruedos al despacho

PABLO GARCIA MANCHA
De los ruedos al despacho

No me arrepiento de mi carrera como matador de toros porque me siento muy orgulloso de ella, pero quizás era demasiado joven y dejé que hicieran cosas conmigo que ahora no me hubieran pasado, como tomar la alternativa y torear al día siguiente una de Pablo Romero». Así habla Pedro Carra (Calahorra, 1972), matador de toros retirado y ahora agente de seguros y apoderado del diestro aragonés Paúl Abadía . «De los toros -explica- nunca me voy a quitar porque ésta es mi vida, es una pasión que tengo dentro desde niño y gracias a la que he podido tener un sitio en la vida y en el mundo. Esta profesión la llevo muy dentro y muchas veces he pensado en volver a los ruedos, no lo oculto; lo que sucede es que las cosas son muy complicadas y en la vida en ocasiones no se puede hacer exactamente lo que se desea».

Pedro Carra fue varios años triunfador de la feria de San Mateo, actuó en varios de los cosos más relevantes del mundo taurino y le concedió la alternativa Roberto Domínguez en Calahorra en 1992: «Se puso el cartel de no hay billetes y corté tres orejas. Yo vivía como en una nube y la expectación que sacudió Calahorra fue tremenda porque la ciudad estaba volcada con sus tres toreros». Tanto es así que un mes de marzo se llenó el coso de La Planilla para ver a Carra, a y a José Antonio Pérez Vitoria: «Éramos amigos, jugábamos juntos y nos hicimos toreros juntos. Y lo mejor de todo es que seguimos siendo amigos», sonríe.

Carra se retiró en el 2001 en Logroño, en un cartel en el que estaba 'El Tato' -que reapareció ayer en Málaga- y el mexicano Zotoluco ante toros de Cebada Gago: «Tengo un recuerdo agridulce de aquella corrida porque salió mala y no pude hacer nada. Y es curioso, técnicamente andaba mejor que nunca pero ya no tenía ilusión. Por eso me fui, porque sin ilusión no te puedes poner delante de un toro». A partir de ese momento Pedro Carra no se paró quieto, se casó y comenzó a trabajar en Mapfre con su amigo el torero navarro Sergio Sánchez: «Era tremendo comprobar que ganaba más dinero con una operación que con una corrida». Sin embargo, aunque los seguros le dan el día a día no abandonó el toreo: «Comencé a realizar apoderamientos de rejoneadores como David Vázquez, Martín González Porras, José Luis Cañaveral o el portugués Paulo Jorge Santos, unas veces solo o con socios como 'El Puyero' o Julio Fontecha. También he llevado a novilleros como Sergio Aguilar y matadores como Javier Castaño o 'Serranito'». Carra admira a Diego Urdiales: «Sólo él sabe lo que le ha costado llegar donde está y estoy convencido de que va a triunfar muy fuerte». Toreó con José Tomás en Calahorra en 1996: «Vino a una sustitución y me dejó asombrado por su torería; es impresionante».