Muy 'gay'

ARANTZA FURUNDARENA

Últimamente, hay tanta vanidad asociada a la solidaridad y a las causas humanitarias que es muy de agradecer que David Beckham haya decidido echar una manita al prójimo riéndose de sí mismo y sin miedo al ridículo. Muchos famosos entienden tan bien la caridad que siempre la empiezan por ellos mismos. Arrimar el hombro para estas celebridades consiste en dejarse agasajar durante horas por los mejores maquilladores, diseñadores, masajistas y peluqueros; vestirse de gala, acudir a suntuosas fiestas (benéficas, por supuesto) y posar huequísimos (en todos los sentidos de la palabra hueco), cacareando algún mensaje solidario que sirva para catapultarlos a la posteridad como gente concienciada, grandes filántropos...

Beckham, al menos, se ha alejado por una vez de ese estomagante esquema. Él, en lugar de vestirse para la ocasión, se ha travestido. Ha pasado de 'macho man' oficial a dulce y sensible 'gay' que hace vida de pareja... Pura ficción, por supuesto, pues David con la sargento Victoria ya tiene bastante testosterona en casa como para arrimarse a otro maromo. Pero es digno de ver a este Beck, más Vick que nunca, con su toalla enrollada en la cabeza a modo de turbante y su bata de felpa, guiñándole el ojo a un gordito que le hace amorosamente la manicura, dándose con él un baño de espuma o, ya los dos en la cama, llorando a moco tendido ante un lacrimógeno dramón.

El gordito es el cómico británico James Corden, verdadero artífice de esta payasada con causa, emitida en forma de 'sketch' en la BBC con el fin de recaudar fondos para la organización benéfica Sport Relief. Tal vez algún homosexual llegue a sentirse ofendido ante la recreación tan sensiblona y plumífera que hace Beckham de lo 'gay', y puede que hasta tenga un poco de razón. Pero habrá que admitir que, como parodia con tintes benéficos, es mucho más perdonable la de Beckham que la que interpretan a menudo ésos que dicen luchar contra la pobreza... desde el lujo y la opulencia.