El instituto Cosme García promueve que los libros se corten en tres partes

60 familias logroñesas se han sumado ya a esta experiencia piloto, que se lleva a cabo tanto con libros propios como con los gratuitos El instituto Cosme García promueve que los libros se corten en tres partes

Tres adolescentes salen del instituto. ::                             JUSTO RODRÍGUEZ/
Tres adolescentes salen del instituto. :: JUSTO RODRÍGUEZ

No hay forma de que los chavales de más de doce años (aunque también en esto la edad se está adelantando) se avengan a utilizar mochilas de ruedas. Así que, pesen lo que pesen, se malcuelgan sus mochilas sobre los hombros y se dirigen a sus clases.

Los alumnos del IES Cosme García de Logroño venían (vienen aún en muchos casos) cargando unos 7,2 kilos sólo en libros. Y ello porque cada jornada tienen una media de seis asignaturas que requieren este material. A ello hay que sumar cuadernos, estuches y tantas otras cosas que un adolescente puede meter en su equipaje. «Se puede ver cualquier cosa», comenta el director del centro, Juan Carlos Azofra.

La preocupación por los efectos de este peso sobre los cuerpos de los estudiantes ha llevado al Cosme García a adoptar una medida que, si bien se ha comenzado a aplicar en alguna otra región, en La Rioja es pionera. Se trata de cortar los libros de forma literal, es decir, de partirlos. El libro se queda en tres trozos, uno para cada trimestre. Si la medida se aplica a cada uno de los seis libros más gordos de cada mochila, es descenso del peso de la misma es notable. Juan Carlos Azofra lo ha calculado en casi cinco kilos.

El director del Cosme García recuerda que llevan varios años intentando que disminuya el peso de la mochila. De hecho, recomiendan a los alumnos, más que llevar cuadernos, utilizar hojas sueltas, pero de anillas, para después poderlas agrupar. Esta inquietud les ha movido a ir dando pasos, también con los profesores por saber si un método de este tipo podría plantear alguna consecuencia de tipo pedagógico. Por fin, ya este verano, con el apoyo de la asociación de padres del centro, se fue organizando el nuevo sistema y se presentó la solución material escogida basada en una técnica «con lomo».

Primero parecía únicamente factible para aquellos que utilizan libros propios, pero finalmente Educación ha dado permiso para partir también los libros del sistema de gratuidad.

Entre una cosa y otra, y como no se podía dejar a los alumnos sin sus textos durante días, se han aprovechado las vacaciones de Navidad para trocear los libros. En total han sido unas sesenta familias con hijos en los distintos cursos las que se han sumado a la experiencia piloto. El precio de la operación, por cierto, corría a cuenta de los padres y dependía de los encargos. En total, unos treinta y seis euros.

La asociación de padres cree que el resultado ha sido bastante satisfactorio y quien se ha acogido lo nota de forma considerable. Y es que el peso ha bajado dos tercios.