Las llaves 2.0, la puerta de entrada de los hackers

Las llaves 2.0, la puerta de entrada de los hackers

Un amplificador de señal de 30 euros vale para cometer con éxito el robo

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

Los fabricantes de coches cada vez más introducen la tecnología como elementos de serie en sus vehículos. Más allá de sistemas de conducción autónoma, navegadores a bordo, los vehículos cuentan con procesadores que los hacen funcionar como un ordenador.

Esta apuesta tecnológica no siempre va acompañada por la inversión en seguridad y pone en riesgo la seguridad del conductor y pasajeros en algunos casos. Un estudio de GMV, firma especializada en tecnología, ha descubierto una vulnerabilidad en las llaves inteligentes que abren los últimos modelos de los fabricantes de coches.

Este fallo de seguridad reside en los protocolos de comunicación que utilizan para enviar sus señales a los vehículos, lo que hace imposible solucionarlo mediante actualizaciones de 'software' habituales.

Las llaves inteligentes son dispositivos electrónicos que utilizan los fabricantes de vehículos gracias a los cuales los conductores no tienen que accionarlas, sino que el coche abre automáticamente sus puertas al aproximarse dentro del radio de alcance, de entre 5 y 20 metros. 

Gracias a una antena, estas llaves rastrean de forma constante la señal del vehículo que se mueve en una frecuencia de 315 megahercios, de manera que ambos dispositivos se comuniquen cuando se toca la maneta del coche.

El informe de seguridad de GMV alerta de que los delincuentes pueden capturar esta señal a través de un amplificador y engañar a la antena por tan solo 30 euros, precio de mercado de los sistemas que consiguen reproducir las señales de estos dispositivos.

Así consigue captura la señal y aprovecharse de los agujeros de seguridad, no del cifrado, sino en los que los atacantes buscan maneras de hacer creer al sistema que la llave inteligente se encuentra cerca del coche.

Este tipo de ciberataques pueden tener un especial impacto en zonas residenciales con viviendas tipo chalets, y «tiene éxito incluso aunque no se esté cerca del conductor, como podría ser un centro comercial o un restaurante», explican desde GMV.

En medio de todo esto, algunos fabricantes han ideado un sistema que consiste en introducir acelerómetros en la llave inteligente para que esta deje de emitir su señal cuando lleva más de 40 segundos sin moverse.