La resistencia a los fármacos empeora el asma

La resistencia a los fármacos empeora el asma

A un 5% de los asmáticos no les sirve los medicamentos actuales y los pacientes debe acudir a terapias biológicas individualizadas en unidades especiales

REDACCIÓNmadrid

Un 5% de los 300 millones de pacientes con asma grave son resistentes a los medicamentos actuales, y para aliviar sus síntomas se están desarrollando nuevos tratamientos, como las terapias biológicas. «Estas alternativas constan en tratamientos derivados de organismos vivos que están dirigidos a dianas moleculares específicas», explica la doctora Eva Martínez Moragón, neumóloga y miembro del área de asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). «Las terapias biológicas emergen como una solución relevante para los casos de resistencia a los fármacos actuales. El empleo de estos fármacos biológicos está limitado a un tipo de pacientes con asma grave que sufren exacerbaciones frecuentes y que tienen un fenotipo claramente definido».

Los ensayos clínicos de los diferentes fármacos biológicos incluyen anticuerpos monoclonales (mepolizumab, reslizumab, benralizumab o lebrikizumab, por ejemplo), administrados por vía subcutánea quincenal o mensualmente. Estos complementan la terapia inhalada habitual de cada paciente. «El mepolizumab es el primero que será comercializado en España ya que ha sido aprobado por la Agencia Española del Medicamento», asegura la doctora Martínez Moragón, durante el simposium Tratamiento del Asma, celebrada en el 49º Congreso Nacional de SEPAR, celebrado en Granada. «Se ha evidenciado una disminución significativa del número de crisis en pacientes con asma grave que no responde al tratamiento convencional. Se espera que esté disponible para su uso en hospitales a finales del presente año. En los próximos 2 o 3 años le seguirán otros biológicos que permitirán un cambio sustancial en el tratamiento y en la calidad de vida de los pacientes asmáticos graves no controlados».

El primer fármaco biológico diseñado específicamente para tratar el asma fue el anticuerpo monoclonal anti-IgE (omalizumab), disponible desde el año 2005. Esta terapia se basa en la administración, de forma subcutánea, un anticuerpo monoclonal que actúa contra la IgE, es decir, contra la molécula causante de la cascada alérgica que presentan los pacientes con asma. «El uso de esta terapia molecular biológica ha permitido mejorar la calidad de vida de aquellos pacientes con asma grave alérgica con crisis frecuentes y que precisan altas dosis de corticoides para controlar su condición respiratoria crónica», afirma la doctora Martínez Moragón.

Sin embargo, los asmáticos deben continuar con el correcto cumplimiento y administración de los inhaladores prescritos por los profesionales, junto al seguimiento por parte de los neumólogos. «Estos pacientes deben ser manejados en unidades especializadas donde se realice un estudio adecuado para determinar el perfil individual de cada paciente y prescribir un tratamiento personalizado en cada caso», concluye la doctora Martínez Moragón. «En 2015, se inició el proceso de acreditación de unidades asistenciales de asma con el propósito de que ese tipo de pacientes pueden atenderse en unidades especializadas».