Una vacuna contra el neumococo para adultos

Hay vacunas que son  fundamentales para los adultos./
Hay vacunas que son fundamentales para los adultos.

Dieciséis sociedades científicas defienden la llegada de este nuevo tratamiento preventivo para mejorar la respuesta inmune frente a la bacteria y las infecciones que provoca

REBECA CASTELLANOS Madrid

La enfermedad neumocócica supone un importante problema de salud entre la población adulta. Más aún cuando en los últimos años, el neumococo (Streptococcus pneumoniae), una bacteria implicada en procesos infecciosos que abarcan desde la neumonía o la peritonitis hasta la meningitis, ha desarrollado resistencia a muchos antibióticos empleados habitualmente.

Por esta razón, los profesionales sanitarios remarcan la importancia de generalizar el uso de la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente en los adultos a partir de los 50 años y en aquellos con patología de base.

Conscientes de esta necesidad, 16 sociedades científicas españolas defienden la llegada de la primera vacuna conjugada autorizada para los adultos, la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente. Ésta supone una estrategia preventiva clave frente a la enfermedad neumocócica invasiva, y así lo han puesto de manifiesto en el primer Documento de consenso sobre la vacunación antineumocócica en el adulto con patología de base. «Las sociedades firmantes consideramos que se debe sistematizar la vacuna frente al neumococo entre los adultos con patologías de base y administrar, preferentemente, al menos una dosis de la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente», explica el doctor Juan José Picazo, jefe de Servicio de Microbiología Clínica del Hospital Clínico San Carlos y presidente de la Sociedad Española de Quimioterapia.

Ligado a otras patologías

Los altos índices de mortalidad de la enfermedad neumocócica entre la población adulta están directamente relacionados con la edad, así como con la presencia de patologías subyacentes que hacen que el riesgo de infección sea mayor y su evolución peor.

Este es el caso de las personas inmunodeprimidas, es decir, con enfermedades que han alterado su capacidad de producir una adecuada respuesta inmune frente a una infección. Pero también las personas que no tienen este problema, pero que presentan patologías o factores de riesgo asociados, como enfermedades crónicas respiratorias, hepáticas o cardiovasculares, diabetes, tabaquismo o alcoholismo.

Pese a los grandes beneficios de las estrategias preventivas mediante vacunación, los especialistas señalan que los falsos mitos preestablecidos sobre las vacunas dificultan en gran medida la labor de concienciación entre la población.

«El hecho de que la sociedad general identifique exclusivamente las vacunas con la edad pediátrica establece una barrera que los médicos de Atención Primaria tenemos que romper. En los adultos hay vacunas fundamentales como la del neumococo, la del tétanos o la de la gripe, que reducen de forma importante la morbimortalidad por estas infecciones y sin embargo todavía queda mucho para lograr altas tasas vacunales entre nuestra población adulta», afirma Esther Redondo, doctora coordinadora nacional del Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas de SEMERGEN.