Las bacterias ultrarresistentes matan a miles de españoles

Bacterias vistas por un microscopio. /Archivo
Bacterias vistas por un microscopio. / Archivo

El uso inadecuado de antibióticos favorece la aparición de infecciones que se cobran entre 3.000 y 35.000 vidas al año, según los expertos

DOMÉNICO CHIAPPE

La aparición de bacterias ultrarresistentes, evolucionadas para ser inmunes a los antibióticos que eran capaces de eliminarlas hasta hace poco tiempo, es uno de los retos de salud pública más importantes de los últimos años. «Mediante un proceso de selección darwiniano, las bacterias se hacen resistentes a la acción inhibitoria o letal que ejercen los antibióticos», explica Rafael Cantón, jefe de Servicio de Microbiología del hospital Ramón y Cajal (Madrid). «Con un uso inadecuado, el antibiótico puede inhibir o matar solo a las bacterias sensibles, pero no a las resistentes que terminan por ser dominantes y desarrollar mecanismos genéticos muy eficientes por los que también pueden trasmitir su carácter resistente a otras bacterias. Como consecuencia, las nuevas infecciones no responden al tratamiento».

El mal uso de los antibióticos ha tenido este efecto que ya se cobra 25.000 vidas anuales en Europa, la décima parte en España. «Nuestra preocupación no tiene tanto eco como debería», sentencia José María López Lozano, investigador de la Universidad de Murcia. «El 5,5% de los pacientes ingresados en hospitales sufre una infección adquirida, unas 17.000 personas por bacterias ultra resistentes». Otros cálculos, como los de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) obtenidos tras el seguimiento en 82 hospitales españoles, indican que el número de bajas podría alcanzar 35.000.

«De los infectados fallecidos, el 19,6% de los pacientes», especifica Jordi Vila, vicepresidente de la Seimc. «Es alarmante el impacto de bacterias ultra resistentes como E. coli, P. aeruginosa y K. pneumoniae, las más frecuentes. Tienen un incremento progresivo, y se deben desarrollar las medidas para frenar su aparición y diseminación». A este ritmo, dentro de tres décadas causarán diez millones de muertes en todo el mundo, afirma Vila.

Entre las medidas que proponen los expertos reunidos en el Foro Multidisciplinar sobre Resistencias Bacterianas, celebrado en el Congreso de Diputados, se encuentra la racionalización del uso de antibióticos, tanto en humanos como en animales. Sobre todo en el área veterinaria que acumula el 70% del uso frente al 30% administrado a las personas. «Los antibióticos en animales se han utilizado como promotores del crecimiento», denuncia Carmen Torres, investigadora de la Seimc y la Universidad de La Rioja. «Esta práctica no está permitida desde 2006 en la Unión Europea, pero un 41% de países extracomunitarios reconoció que lo hacía, según un estudio de la Organización Mundial de Sanidad Animal de 2016. Y España está a la cabeza de consumo de antibióticos de animales. Aunque ha reducido un 13% su utilización en los últimos tres años (frente al 20% a nivel global), los valores de venta son tremendamente elevados».

Desde que en 2003 se detectaron en animales las primeras cepas de E. coli resistentes a antibióticos su evolución ha sido veloz. Quince años después, ya son multirresistentes (resistencia a más de tres familias de antibióticos) y se hallan en 70% de las aves y 80% de cerdos, según cifras de Torres. «El problema no tiene fronteras. Personas, productos, objetos y animales transportan las bacterias a gran velocidad», asegura Jesús Rodríguez Baño, presidente de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (Escmid). «Para su control apostamos por la evidencia científica y se ha invertido más de 1.000 millones de euros en investigación. El epicentro de control está en los hospitales».

Focos de infección

Los hospitales y otros centros sanitarios son los mayores focos de infección de bacterias ultrarresistentes. «Este verano me reencontré con una amiga», recuerda Carmen Fariñas, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

«Ella tiene 41 años, y sus hijos 5 y 7. Me contó que su pareja, con 42 años, empezó a sangrar al ir al baño. Fueron al médico. Tenía hemorroides que se convirtieron en pólipos y después en cáncer de colon. Estaba localizado y lo habían detectado a tiempo. Los médicos le dijeron que tenía suerte pues la cirugía le curaría. Le dijeron que se moriría de cualquier otra cosa, de viejo. A los cinco días de estar en el hospital, tuvo décimas de fiebre; después 38 grados. Una bacteria pasó de la sangre al resto del cuerpo. No había antibiótico que sirviera para tratarle. La bacteria se había hecho resistente a todo y murió. Es un caso real, y no es aislado. Sucede con frecuencia en Europa y en todo el mundo». Las bacterias ultra resistentes se expanden.

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