La lucha de 'Cachas': el juicio por la custodia de un perro en España

West Higland Terrier, de igual raza que 'Cachas', objeto del pleito por la custodia./HENAR SASTRE
West Higland Terrier, de igual raza que 'Cachas', objeto del pleito por la custodia. / HENAR SASTRE

La Justicia debe decidir con quién tendrá que vivir el West Higland Terrier de cinco años tras la ruptura de sus amos

ISAAC ASENJOMadrid

Si uno pregunta a sus allegados es probable que se lleve una sorpresa de la cantidad de situaciones parecidas que existen en la actualidad. La mayoría de casos suele resolverse de forma amistosa, sin embargo, en otras ocasiones se roza lo grotesco. En el tema de las custodias de las mascotas hay dos casos: la pareja que incorpora al animal a su vida y la que se forma siendo ya una de las partes propietaria de un animal. Carlos y Silvia viven la primera situación y se encuentran disputando la tenencia de 'Cachas' -un West Higland Terrier de cinco años-que convivió con la pareja durante los últimos tres.

No es la primera vez que en España se celebra un juicio sobre la custodia de una mascota. La Justicia ya se tuvo que pronunciar al respecto a principios del pasado año cuando una pareja de Falset (Tarragona) entraron en el inusual proceso para quedarse con 'Leben', un dogo de Burdeos de siete años. Fue el primero desde que se aprobara el proyecto de ley -actualmente paralizado pero que podría ver la luz esta próxima legislatura- que permite modificar el Código Civil para que los animales pasen de ser considerados «bienes muebles» a ser «seres vivos dotados de sensibilidad».

El juez encargado de dirimir aquel litigio alegó un «vacío legal» en la legislación animal y se mostró dispuesto a requerir al poder legislativo que lo corrigiera, por lo que suspendió la vista. Leben sigue a la espera. Ahora le toca el turno a 'Cachas', cuyo caso dejó visto para sentencia este jueves el Juzgado de Primera Instancia 9 de Valladolid. Su custodia, no obstante, se complica por el traslado del dueño a vivir de la ciudad castellanoleonesa a Alicante tras iniciar una nueva relación sentimental.

Un dilema complicado que recuerda al que plantea Emilio Martínez-Lázaro en 'Miamor perdido' cuando hay que dirimir el destino de nuestras mascotas cuando nos separamos. En esta ocasión le ha tocado al magistrado Luis Carlos Tejedor, quien en marzo pasado ya dictó como medida cautelar un régimen de visitas, comunicación y estancia a favor de la mujer, estableciendo una custodia compartida por periodos alternativos de 15 días de posesión sobre dicho animal de compañía, y trató que la pareja llegase a un acuerdo amistoso.

Tras la negociación de la reforma del Código Civil para que los animales dejen de ser 'cosas' implica que, tras un divorcio, se haga una asignación de custodia de la mascota en la que prime el bienestar del animal, «pudiendo preverse el reparto de los tiempos de disfrute si fuere necesario» - según se cita en la proposición de ley. Así que es un juez quien fije la custodia y el régimen de visitas de las mascotas. Nada de chantajes entre la pareja.

La abogada de la exmujer reclamó la posesión de 'Cachas' amparándose que ella era la titular al haber pagado la factura de su compra - algo más de 350 euros- en enero de 2015. Sin embargo, su excompañero sostiene que en el registro de Siacyl, en la Junta de Castilla y León, el animal está a su nombre. En el juicio testificó hasta la nueva compañera sentimental de Carlos, que afirmó que el can sufría ansiedad y estrés cada vez que retornaba de la casa de Silvia. Además señaló que 'Cachas' había hecho muy buena relación con su perro, también macho, al que había castrado.

Por otro lado, el letrado del dueño del perro justificó además la reclamación de la custodia única por las guardias que realiza su excompañera, militar de profesión, y el tiempo que 'Cachas' se quedaba solo en casa. Este reproche fue rechazado por la abogada de la excompañera, argumentando que cuando eso sucedía el animal se dejaba en casa de la familia de Silvia para ser atendido. La letrada de Silvia, que expresó que esta se halla afectada por el hecho de que 'Cachas' se tenga que ir fuera de Valladolid y no pueda verlo, rechazó que el perro estuviera mal tratado cada 15 días.

Ambos demandantes se ofrecen a compensar económicamente a la otra parte en el caso de quedarse con la custodia única, al tiempo que asumen que el perro no puede moverse cada 15 días de una casa a otra como sucede actualmente, y máxime con la distancia a Alicante (636 kilómetros de distancia).

El magistrado debe resolver cómo compagina varias circunstancias y dirimir la situación a lo más justo para el animal: la posesión de 'Cachas', su bienestar - según el Protocolo sobre Protección de Animales que figura en el Tratado Constituyente de la Unión Europea de 1997 - y el traslado de uno de los litigantes a más de quinientos kilómetros de distancia de la ciudad de origen.