Tu otro 'yo' sí que aflora con los años

Un abuelo empuja el triciclo que monta su nieto en un parque . /
Un abuelo empuja el triciclo que monta su nieto en un parque .

Una investigación ha constatado que las personas son completamente diferentes como adolescentes y en su vejez

DANIEL CABORNEROmadrid

Ciertas investigaciones ya habían reiterado que nuestro cuerpo se renueva por completo a nivel celular cada siete o diez años. Es una línea de trabajo seguida de cerca por la Universidad de Stanford (en California, EE UU) gracias a su Instituto de Biología de las Células Madre y Medicina Regenerativa, así como por el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), cuyo biólogo y profesor Jonas Frisén ha constatado este hecho amén de desvelar por qué la gente se comporta según su edad natural y no acorde a la edad física de sus células. En verano de 2005, Frisén ideó una técnica para datar las células del organismo humano y determinar tipos de células que duran desde el nacimiento hasta la muerte sin renovarse, y esta minoría especial incluye algunas de la corteza cerebral. Tales revelaciones crearon consenso a la par que otras nuevas dudas. Pues si el cuerpo humano renueva sus tejidos, ¿por qué no continúa para siempre la regeneración? Algunos expertos consideraban como principal causa que el ADN acumula mutaciones y su información se degrada paulatinamente; otros culpaban al ADN de las mitocondrias, que carecen de los mecanismos de reparación del que disponen los cromosomas; y una tercera teoría es que las células madre acaban debilitándose con la edad, pese a ser fuente de nuevas células en todos los tejidos.

Pero aparte de esta incursión, pocos científicos habían desentrañado cómo la personalidad también se renueva por completo. Sí lo ha conseguido un reciente estudio de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), publicado en su revista 'Psychology and Aging' y con eco mediático a través de la reputada web Quartz y de la Sociedad Británica de Psicología. Estas instituciones han destacado dicho estudio como el más largo en rango temporal de todos cuantos se habían fijado en tal noción. Se ha manifestado que a lo largo de la vida, al igual que la apariencia física cambia por el constante reemplazo celular, la personalidad y el autoreconocimiento también lo hacen. Y a tal conclusión se ha llegado analizando una encuesta originariamente de 1947 entre 1.208 niños de Escocia. A los maestros de la Scottish Mental Survey se les pidió que calificaran a sus alumnos, de 14 años, a tenor de seis rasgos: confianza en sí mismos, perseverancia, estabilidad del ánimo, conciencia, originalidad y deseo de aprender; y los resultados se amalgamaron en una única categoría definida como "confiabilidad". Más de seis décadas después, los investigadores han repetido dichas pruebas con 174 de aquellos adolescentes.

En el segundo testeo han valorado sus propias personalidades ya con 77 años, aunque apenas ha habido coincidencias con el primer cuestionario. "En ese intervalo de 63 años, las correlaciones sugirieron que no hay estabilidad significativa de ninguna de las seis características ni de su factor subyacente [la confiabilidad]. Planeábamos encontrar evidencias de estabilidad en sus personalidades durante un período inclusive más largo, pero nuestros datos no apoyaron esta hipótesis", ha resaltado el artículo de la APA. Los hallazgos han sido sorprendentes en comparación con similares estudios para períodos más cortos, ya que antes se centraban en los participantes desde su infancia hasta mediana edad o desde mediana edad hasta edad avanzada. Todos habían mostrado rasgos de personalidad estables, mientras que el nuevo estudio ha desvelado que tal estabilidad se interrumpe con el tiempo. "Cuanto más largo sea el intervalo entre dos evaluaciones de personalidad, más débil será la relación entre ambas. Nuestros resultados sugieren que, cuando ese intervalo se incrementó hasta 63 años, casi no existía relación alguna", ha insistido el equipo de científicos.

Patrones del pensamiento, la emoción y el comportamiento

Aun sin el trance de sufrir psicopatologías, desconcierta pensar que toda la identidad se transforme. "La personalidad se refiere a los patrones característicos del pensamiento, la emoción y el comportamiento de un individuo, junto a los mecanismos psicológicos -escondidos o no- bajo esos patrones", han explicado los autores de un reportaje con referencias al distinguido profesor David C. Funder y su libro 'The Personality Puzzle'. Si los patrones se alteran durante décadas tan drásticamente, parece difícil considerar que una persona sea la misma en su adolescencia y en su senectud. Y esta cuestión se ha solapado con teorías más amplias sobre la naturaleza freudiana del 'yo', el ego o el alter ego. Los responsables de Stanford o Estocolmo no escapan, por ejemplo, a la corriente en neurociencia que apoya creencias budistas de que nuestra noción de un 'yo' estable es algo ilusorio. Incluso este nuevo planteamiento ha indicado que, a medida que gastamos hojas del calendario, el 'yo' joven podría ser irreconocible para el 'yo' viejo. Han asomado así nuevas escalas de psicoanálisis dignas del mismísimo Sigmund Freud.

No obstante, habría que incidir en que la muestra ha sido muy reducida y ha arrojado resultados que podrían no ser del todo concluyentes a juicio de los propios autores. Además, han recordado la idea de que cada persona "está sujeta a una serie de cambios relativamente pequeños" durante su crecimiento y que este tipo de estudios solo evalúan rasgos personales sobre una parte muy específica de la vida; por ende, se precisaría una mayor perspectiva para aclarar el asunto. "Como resultado de este cambio gradual, la personalidad puede parecer relativamente estable en intervalos cortos, y cada vez más a lo largo de la edad adulta", ha enfatizado la APA. "Los estudios futuros deberán centrarse en desarrollar una mejor comprensión de cómo y por qué la personalidad cambia en el transcurso de la vida. Solamente tuvimos acceso a evaluaciones de personalidad en dos momentos vitales; incluir evaluaciones intermedias ayudaría a identificar cómo se modifica la personalidad y podría evaluarse utilizando trayectorias no lineales, lo cual puede ser más apropiado", se ha añadido finalmente en el artículo de 'Psychology and Aging'.

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