Rechazo en Cataluña contra el ultimátum sobre el castellano

Los partidos, divididos entre los que apuestan por la respuesta política y los que propugnan el desacato

CRISTIAN REINOBARCELONA
Rechazo en Cataluña contra el ultimátum sobre el castellano

El auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que da un plazo de dos meses a la Generalitat catalana para que garantice que también el castellano sea lengua vehicular en la escuela, ha caído como un jarro de agua fría en la sociedad catalana, que siente el ultimátum como un "ataque" y un "atentado" a su línea de flotación social y educativa.

Todos los partidos, salvo el PP y Ciutadans (que reúnen el 15% de los diputados en el Parlament), han salido este sábado en tromba contra el fallo del tribunal, que puede acabar con treinta años de modelo de inmersión lingüística. Un sistema que, a diferencia del País Vasco, que tiene tres modelos educativos, está caracterizado por el hecho de que el catalán es la única lengua en la que se imparten las asignaturas. En cambio, la orden del TSJC, que es consecuencia directa de una sentencia del Supremo del mes de diciembre del año pasado, obliga a la Generalitat a que el castellano no sea una materia más, sino que debe servir también como vía de conocimiento de otras asignaturas.

"Queremos aprender castellano, pero no queremos de ninguna manera que desaparezca nuestra lengua, porque es el nervio de nuestra realidad nacional", ha expresado Josep Antoni Duran Lleida (CiU) en Girona. "Nuestro modelo lingüístico es de éxito, preserva y defiende la cohesión social", ha señalado Joaquim Nadal (PSC).

A pesar del rechazo casi unánime, también desde el sector educativo y de la sociedad civil, y de que tanto PSC, ICV, ERC o Solidaritat han ofrecido su apoyo al Govern de CiU para defender la inmersión lingüística, la clase política catalana volvió a evidenciar una cierta división. Como ocurrió tras la sentencia del Estatut, los partidos catalanes han discrepado a la hora de ponerse de acuerdo en los pasos a seguir contra el auto judicial. Así, la respuesta se ha movido entre los que son partidarios de hacer frente al fallo del TSJC por la vía política (CiU y PSC) y los que apuestan sin ambages por el desacato (ERC, ICV y Solidaritat).

Los primeros que han movido ficha han sido los dirigentes de Esquerra que este sábado han enviado una carta a todos los partidos catalanistas para acordar una reunión y una respuesta unitaria en forma de manifestación. "Hay que salir a la calle y defender con uñas y dientes un bien que ha costado mucho conseguir", ha dicho Anna Simó, de ERC. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ha salido también en defensa del modelo catalán y recordó que el sistema de inmersión es constitucional.