El vino: un mercado más

Los productores europeos asumen el discurso de variedad y añada en sus etiquetas para simplificar los mensajes

A. GILBURDEOS
Atención a clientes en Bodegas Sonsierra./
Atención a clientes en Bodegas Sonsierra.

Según se ha podido ver estos días en Vinexpo, las grandes referencias geográficas y el uso de la variedad y la añada, por encima incluso del origen, son ya un hecho generalizado para los vinos de precio más limitado en buena parte de la gama de etiquetas europeas.

España se convirtió en la edición 2007 de Vinexpo en el segundo país en superficie expositora, tras los anfitriones, y superando por primera vez a Italia. Portugal, Estados Unidos, Chile, Argentina y Uruguay son los siguientes países en presencia física en la primera feria mundial del vino, mientras que Australia y Sudáfrica, al igual que los norteamericanos, pierden protagonismo respecto a anteriores ediciones.

Atención a Argentina

En total, 45 países productores de vino en una cita que, aunque cada vez tiene mayor competencia -Londrés y Alemania, sobre todo-, sigue siendo la principal concentración de negocio del mundo. En esta edición se ha visto una pérdida de protagonismo de los productores anglófonos del Nuevo Mundo -muy centrados en mercados como el inglés, el alemán o el estadounidense-, aunque está siendo asumido rápidamente por países del Cono Sur y especialmente por Argentina. «La gente está interesada en nuestros vinos, en las viñas viejas y en nuestra variedad malbec», señalan en el stand de Catena Zapata, una de las bodegas mendocinas de mayor renombre.

Argentinos, con la malbec, chilenos, con carmennere, aunque en menor medida, y Uruguay, con la tannat, mantienen clara su apuesta: variedad y añada, sin renunciar cada vez más a la referencia al origen como segunda opción para las botellas de más calidad. «En el Cono Sur, son los vinos argentinos los que realmente despuntan, con cepas viejas y con la uva malbec han conseguido hacer vinos con alma». Son palabras de Álvaro Palacios, nuestro enólogo más internacional, muy atento a la evolución del país andino. En Burdeos se ve muy claro: el vino es un negocio mundial, con mucha oferta y una demanda limitada, y la simplificación de mensajes es ahora mismo el objetivo de las grandes casas comerciales.