San Bernabé: Peces, pan y vino

EMILIO SÁENZ FRANCÉS SAN BALDOMEROHISTORIADOR. SECRETARIO DE LA COFRADÍA DEL PEZ

El próximo lunes, como todos los años, la Cofradía del Pez conmemorará el día de San Bernabé y un hito fundamental de la historia de nuestra ciudad, repartiendo entre los Logroñeses y los que durante las fiestas nos visiten, los típicos jarritos de vino, peces y pan, en un acto que constituye la actividad central y que da sentido a la propia existencia de la Cofradía. Sin duda una de las más atractivas tradiciones de nuestra ciudad.

Es el reparto un acto sencillo, sin ceremonias, cercano, que se hace por y para los logroñeses, que en ese día son todos y cada uno de los que pisan en suelo de la capital riojana, como no puede ser menos en una ciudad como la nuestra, que se define, ante todo, por su hospitalidad. Las fiestas de San Bernabé dicen mucho del carácter los logroñeses: gente tan alegre como abierta, que siempre ha gustado de vivir de puertas a fuera, de una manera que los que se acercan por primera vez a conocernos encuentran tan atractiva que les ofrece continuas excusas para volver a visitarnos.

Pero el espíritu del tiempo en el que vivimos puede producir un desarraigo con respecto a nuestras tradiciones, nuestras costumbres y nuestra historia y lo que es más, puede hacer que olvidemos lo importante que es el implicarse en la vida de nuestra ciudad, conocer a nuestros paisanos y disfrutar de lo mucho que tenemos en común. El reparto del pez es, desde esta perspectiva, un acto, cada vez más importante; nos permite reunirnos, encontrarnos, charlar los unos con los otros, quizás sin conocernos, pero siendo conscientes de lo mucho que nos une, disfrutando juntos de un acto entrañable, comiendo un buen pez, acompañado de pan y del vino que tanto dice de logroñeses y riojanos.

Ese día, además, celebramos con sano orgullo el ser logroñeses y recordamos un momento fundacional de nuestra historia, la resistencia y victoria de nuestros conciudadanos del siglo XVI sobre el asedio del ejército francés comandado por el general Andrés de Foix, Señor de Lesparre. Hoy en día, cuando los cañones han dado paso a los llameantes fogones y la muralla ya no es defensa sino punto de encuentro, la Cofradía del Pez colabora cada año a preservar las mejores tradiciones de nuestra ciudad, esas de las que hicieron gala los que recorrieron las calles de Logroño hace ya casi cinco siglos.

El pasado 18 de diciembre tuve el gran honor de ser elegido miembro de la Cofradía del Pez. El natural orgullo que como logroñés sentí y siento por esa elección se ve aumentado por el hecho de que mi abuelo, Narciso San Baldomero, ha sido Cofrade de Honor desde 1979, año en el que dejó la alcaldía de la ciudad. Desde que era niño he aprendido de mi abuelo valores esenciales, uno de ellos, sin duda, un profundo orgullo de mi tierra. Para mi abuelo, ser miembro de la Cofradía es una de las mejores maneras de honrar a Logroño y a sus paisanos. Cuando supe que casi treinta años después de que él fuese nombrado cofrade, se me elegía a mí como nuevo miembro de la Cofradía del Pez, me sentí especialmente unido a él y a los ideales por lo que siempre ha luchado.

Ahora que se aproxima el primer día de San Bernabé en el que acudiré al Revellín como cofrade, no podía dejar pasar la oportunidad de animar a todos los logroñeses y a todos los que en estos días nos visiten, a que el lunes se acerquen a los restos de nuestra muralla para disfrutar de un acto entrañable, celebrar juntos el día grande de las fiestas de San Bernabé y honrar a nuestro Patrón. Como todos los años, la Cofradía del Pez estará allí fiel a su deber.

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