Don Fidel, el obispo que retó al Régimen

La historiadora María Antonia San Felipe investiga la vida del prelado que osó criticar a Hitler en 1942

MARCELINO IZQUIERDOLOGROÑO
Don Fidel, el obispo que retó al Régimen

«Era un hombre excepcional, brillante orador y muy comprometido con el mundo que le tocó vivir -explica San Felipe-. Pero yo empecé a interesarme por él debido a su pastoral Sobre algunos errores modernos, en la que se atrevió a criticar a Hitler nada menos que en 1942, retando así al Régimen de Franco». Inspirada en la encíclica del Papa Pío XI Mit brennender sorge (1937), la pastoral le enemistó con el Gobierno en un momento en el que el Caudillo apoyaba a los nazis y desató una campaña de desprestigio por parte de la Falange con la difusión de rumores -tan oficiales como falsos- que situaban a don Fidel en Barcelona junto a señoritas de dudosa reputación.

Fidel García Martínez había nacido en 1880 en una humilde familia de Soto y Amio (León) y cursó sus estudios en el Seminario de Comillas, inaugurado en 1892 por el primer marqués y la Compañía de Jesús. Allí permaneció 14 años hasta su ordenación con las más altas calificaciones.

Obtuvo su primer destino pastoral como coadjutor de Trubia (Asturias) y posteriormente en La Felguera. Fidel García dejó el mundo tranquilo y reposado del Seminario para entrar en contacto con la situación social del proletariado de las cuencas mineras de Asturias. Las condiciones de trabajo, la miseria y los problemas de salud que observa le llevan a cuestionar la eficacia de los Círculos Católicos como fórmula de evangelización. Comprometido con el catolicismo social del Papa León XIII, clave a la hora de acercar a la Iglesia a mujeres y niños, muestra sus dudas sobre la efectividad de la estrategia en los que llamaba «hombres barbudos», mineros muy concienciados con sus condiciones laborales.

Tras ganar la oposición a la canonjía magistral de la Catedral, llega a Palencia en 1910 donde pronto es nombrado provisor y vicario general del Obispado, delegado general de Capellanías y gobernador eclesiástico

Una década más tarde aterriza en La Rioja Fidel García, en medio de un clima de decadencia y resignación que vivía la Diócesis de Calahorra y La Calzada como consecuencia del Concordato de 1851 y el motín de la Ciudad de los Mártires, en 1892, contra la traslación de la sede episcopal a Logroño. Llega en 1921 como administrador apostólico, ya que la Diócesis llevaba 40 años sin obispo 'propio' como castigo a su afrenta a los poderes civil y eclesiástico.

El prestigio de Fidel García entre el episcopado culmina con su elección para representar a España en el XXVIII Congreso Eucarístico Internacional de Chicago (1926), experiencia que marcaría no sólo la resolución del conflicto de la Diócesis, sino que resultó de gran importancia para su evolución personal. Meses después fue nombrado 'obispo propio' y en ese cargo permaneció hasta que se retiró en 1953, cansado de sufrir una pertinaz persecución oficial. Murió veinte años después en Logroño, en cuyo Seminario está su tumba.

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