El arquitecto de la nueva ciudad

Amigos de La Rioja recupera la figura de Luis Barrón, cuyo sello personal marca la fisonomía del Logroño más clásico

V. SOTOLOGROÑO
La parra más conocida de Logroño, en Bretón de los Herreros, se asienta sobre un edificio que lleva la firma de Luis Barrón. / J. H./
La parra más conocida de Logroño, en Bretón de los Herreros, se asienta sobre un edificio que lleva la firma de Luis Barrón. / J. H.

Gran parte de esas construcciones llevan la misma firma: la de Luis Barrón, un arquitecto condenado al ostracismo (ni siquiera tiene calle dedicada, ya que ese honor es de su sobrino, poeta) pese a que sus aportaciones modernizaron y ampliaron la capital.

Amigos de La Rioja, sin embargo, ha querido rendir un particular homenaje al arquitecto de la mejor forma posible: observando sus obras y degustando la pureza formal de su estilo. Ayer, unas ochenta personas, junto al también arquitecto Juan Díez del Corral, que ejerció de guía, recorrieron esas calles y se aproximaron a la figura de Barrón, a quien se deben obras como La Gota de Leche, el matadero (ahora Casa de las Ciencias), el frontón del Revellín o decenas de domicilios particulares que lucen, como seña de identidad, miradores de madera y cristal y pequeños balcones.

Desde que en 1877 dejase en Bretón de los Herreros su primera obra, pero sobre todo desde 1881, cuando fue nombrado arquitecto municipal, y casi hasta 30 años después, el nombre de Luis Barrón aparece en casi todos los proyectos de construcción importantes de la ciudad, algunos ya derruidos como el Hotel Comercio o el quiosco de El Espolón y otros aún visibles.

«Logroño no tenía fuerza para crecer mucho, como otras ciudades, pero sí necesitaba ampliarse», explica Federico Soldevilla, de Amigos de La Rioja. «Casi toda la obra de Luis Barrón se desarrolla sobre lo que eran las murallas, que se destruyeron entonces, y en el entorno del puente de Hierro, que se levantó en 1882», indica Soldevilla. Para evitar el olvido, Amigos de La Rioja planea repetir y complementar estas visitas para que la historia de Logroño no caiga en el olvido.