Jornada continua contra sexta hora lectiva

Son las comunidades autónomas a las que envidiamos por sus prestaciones sanitarias, educativas y beneficios fiscales (Cataluña, País Vasco y Navarra), las que no sólo no se plantean el tan traído y llevado asunto de la jornada continua, sino que además han implantado o están en vía de hacerlo la sexta hora lectiva (actualmente ya cuentan como mínimo con cinco horas y media al igual que los colegios concertados de La Rioja). La jornada continua implica que esta posibilidad ni tan siquiera se pueda plantear.

La jornada continua es una reivindicación sindical, por lo tanto es una cuestión planteada por los trabajadores de la enseñanza. Reivindicación absolutamente legitima que yo apoyaría sin reservas, si no se hubiera disfrazado como un bien para la calidad de la enseñanza y para nuestros hijos. Si este colectivo quiere trabajar sólo por la mañana que así lo pida claramente. Yo lo apoyaré, pero que solicite que se contrate más profesorado para que pueda atender las tardes. ¿Acaso entenderíamos que hospitales, oficinas de correos o el comercio entre otros muchos colectivos, sólo trabajaran de 9 a 14?

Tachar de antidemocrática la exigencia de mayorías cualificadas para el cambio de jornada dice poco del concepto de democracia que tiene quien la pronuncia. La norma que regula el cambio de jornada es un proceso tácitamente irreversible, es decir, solo contempla como cambiar en una dirección, de jornada partida a jornada continua, y no como hacer el cambio en sentido inverso. Por lo tanto parece lógico que se pidan unas ma-yorías cualificadas. ¿O acaso fueron antidemocráticos los padres de nuestra Constitución cuando exigieron mayoría de dos tercios de las cámaras para modificar los títulos referidos a los Derechos Fundamentales y a la Corona?

José Manuel Anguiano Villar