Goya pasa por 'quirófano'

El Museo del Prado restaura el 'Retrato del infante Luis de Borbón', un cuadro que el Gobierno de Aragón adquirió por diez millones de euros

M. LORENCICOLPISA. MADRID
Este retrato abrió al pintor las puertas de la Corte de Madrid. /EFE/
Este retrato abrió al pintor las puertas de la Corte de Madrid. /EFE

En sus talleres estará durante los próximos meses, para recuperar el esplendor que ocultan un barniz amarillento y algunos roces. Para su ingreso en el tecnificado 'quirófano' del Prado se trasladó a Madrid una nutrida comitiva de autoridades aragonesas, encabezada por el primer mandatario de la comunidad, Marcelino Iglesias, y el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch.

Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación de Prado, fue el encargado de recibir un lienzo «de excepcional valor plástico e histórico», al que se refirió como uno de sus «más espléndidos y menos conocidos retratos» de su autor. Es el primer retrato infantil pintado por Goya y el que le abriría las puertas de su carrera como pintor de Corte en Madrid.

Goya lo pintó en la localidad abulense de Arenas de San Pedro en 1783, donde fue invitado por el infante Luis de Borbón y su esposa. Retrató el artista a toda la familia, con especial atención a los hijos del matrimonio, el pequeño infante y su hermana, María Teresa de Vallabriga, futura marquesa de Chinchón. El retrato infantil de la marquesa se encuentra en la National Gallery de Washington.

Sin exponer

El óleo, de 133 por 114,7 centímetros, no se había expuesto jamás y estuvo siempre en poder de la familia. Se mostrará por primera vez en público la primavera próxima en Zaragoza. Una capital aragonesa que prepara, según Anticipó Belloch, una gran exposición goyesca para 2008, coincidiendo con la Exposición Internacional.

No había sido restaurado con anterioridad, a excepción de algún retoque. No está montado sobre bastidor ni forrado, lo que facilitará su restauración. «Su estado de conservación es extraordinariamente bueno. Está prácticamente virgen. Es raro que un cuadro del XVIII llegue en tan buenas condiciones al siglo XXI» destacaba Gabriele Finaldi, que espera que «no haya sorpresas» en el proceso de limpieza y restauración.

«Es una obra espléndida del primer Goya y supone una enorme alegría que sea ya patrimonio público» aseguraba Finaldi, que no quiso precisar si el Prado trató de comprarlo. «El Prado ha de estar interesado en cualquier obra de Goya, lo cual no quiere decir que debamos comprar todas», precisó.

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